INNOVA Research Journal, ISSN 2477-9024  
Correo: innova@uide.edu.ec  
Apertura comercial y desindustrialización: un análisis de panel para  
América del Sur.  
Commercial opening and deindustrialization: A panel analysis for South  
America.  
Darío Hurtado  
Universidad Internacional del Ecuador, Ecuador  
Autor para correspondencia: cehurtadocu@uide.edu.ec  
Fecha de recepción: 20 de junio de 2018 - Fecha de aceptación: 30 de agosto de 2018  
Resumen: La desindustrialización es considerada como la reducción sostenida de la actividad  
industrial y como resultado puede conducir a una contracción de la demanda laboral en este sector.  
Sin embargo, es indispensable destacar que la desindustrialización, dependiendo del nivel de  
desarrollo económico al que haya llegado una economía, puede ser positiva o negativa. En los  
países desarrollados la desindustrialización no es un fenómeno negativo, sino que es una  
consecuencia natural de un mayor crecimiento y por ende un aumento en la productividad  
industrial, desplazando de tal modo, el trabajo liberado al sector de los servicios. En el caso de  
Latinoamérica, específicamente en el Sur, este fenómeno es prematuro y puede ocasionar graves  
repercusiones en los sistemas económicos, por tal motivo, está investigación centró su interés en  
analizar mediante un panel de datos la contribución de la apertura comercial entre otros causantes  
en la desindustrialización. Por otro lado, a las modelaciones obtenidas se les aplicaron los test  
del: multiplicador de LaGrange, Hausman, F, Wooldridge, Wald, Breusch  Pagan LM, con la  
finalidad de conseguir resultados fiables. Posteriormente, la evidencia empírica permitió aceptar  
la hipótesis planteada acerca de la influencia de la apertura comercial sobre la desindustrialización  
de los países de América del Sur, siendo esta variable estadísticamente significativa en las  
regresiones propuestas, concluyendo en consecuencia que, ante aumentos en la apertura comercial,  
el empleo en el sector industrial disminuye.  
Palabras clave: desindustrialización; empleo industrial; apertura comercial; productividad  
industrial  
Abstract: Deindustrialization is considered as the sustained reduction of industrial activity and as  
a result can lead to a contraction of labor demand in this sector. However, it is essential to  
emphasize that deindustrialization, depending on the level of economic development that an  
economy has reached, can be positive or negative. In developed countries deindustrialization is  
not a negative phenomenon, but is a natural consequence of higher growth and therefore an  
increase in industrial productivity, thereby displacing the work released to the service sector. In  
the case of Latin America, specifically in the South, this phenomenon is premature and can cause  
serious repercussions in the economic systems, for this reason, this research focused its interest in  
analyzing through a data panel the contribution of commercial openness - among others causes -  
in deindustrialization. On the other hand, the obtained models were applied the multiplier tests of  
LaGrange, Hausman, F, Wooldridge, Wald, Breusch - Pagan LM, in order to obtain reliable results.  
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Subsequently, the empirical evidence allowed accepting the hypothesis raised about the influence  
of trade liberalization on the deindustrialization of the countries of South America, this variable  
being statistically significant in the proposed regressions, concluding that, in view of increases in  
trade  
liberalization,  
employment  
in  
the  
industrial  
sector  
decreases.  
Key Words: deindustrialization; industrial employment; commercial opening; industrial  
productivity  
Introducción  
La dinámica del crecimiento económico mundial ha provocado fluctuaciones y  
variaciones importantes en los modos de producción y estructuras productivas de las sociedades  
a través de la historia; bajo este contexto, las economías en el periodo preindustrial se basaban  
fundamentalmente en la agricultura ocupando de este modo una cantidad significativa de la  
población para esta actividad ocasionado por la baja productividad laboral; en un segundo plano  
se encontraba la industria, la cual durante este periodo era de carácter artesanal y utilizaba  
fuentes de energía humana, animal, hídrica o eólica para hacer funcionar las maquinas.  
Posteriormente en el siglo XIX, en Inglaterra se da un importante acontecimiento conocido como  
Revolución Industrial (invención de motores a vapor, etc.) lo cual supone el tránsito de una  
economía agraria y artesanal a una economía basada en la industria y producción mecanizada, de  
tal modo que los campesinos pasaron a formar parte de las nóminas de las fábricas.  
En la segunda mitad del siglo XX el crecimiento industrial en las economías  
desarrolladas (occidentales) fue tornándose negativo, presentando así mismo reducciones  
sostenidas en la demanda de empleo en este sector y aumentándose simultáneamente en el sector  
servicios. Rowthorn & Ramaswamy (1997) explican que este fenómeno se debe al hecho de que  
la productividad laboral ha crecido más lentamente en los servicios que en la industria, elevando  
de este modo el precio de los servicios y haciendo las manufacturas relativamente más baratas.  
Igualmente concluyen que, la desindustrialización no es un fenómeno negativo sino una  
consecuencia natural de un mayor crecimiento en las economías avanzadas.  
Bleaney & Castilleja (2007), Dinopoulos & Segerstrom (2007), Frenkel & Rapetti  
(2011), Bleaney & Tian (2012), Baró (2013), entre otros, han abordado este fenómeno  
considerando la clasificación entre países del Norte (desarrollados) y del Sur (en desarrollo). Los  
resultados obtenidos por los autores enunciados son significativos y muestran que la integración  
de los países del Sur al mercado del Norte ha provocado pérdidas en la demanda de mano de  
obra en las industrias de los países desarrollados.  
Por otro lado, es importante destacar que este suceso ocurrido en el Norte está afectando  
de igual forma a países Latinoamericanos; tal como lo matizan las investigaciones realizadas por  
Escaith (2006), Vera (2009), Frenkel & Rapetti (2011) entre varios; por tanto, el objetivo general  
de la presente investigación es abordar el proceso de desindustrialización a partir de la influencia  
que tiene la apertura comercial en el empleo de las economías de Sur América.  
Simultáneamente, se pretende determinar el rol de la productividad dentro del cambio en  
los patrones de empleo industrial; por tanto, como objetivo específico se tiene: evaluar la  
influencia de la productividad laboral industrial dentro de los procesos de desindustrialización de  
las economías mencionadas previamente. En este caso, para hacer frente a esta propuesta,  
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partimos de la siguiente hipótesis: "La desindustrialización es causada por la apertura comercial",  
con ello se determinará si efectivamente existe y es estadísticamente significativa la relación  
entre el empleo y la apertura comercial.  
Desindustrialización: Una visión general.  
La desindustrialización es considerada en la literatura como una disminución sostenida y  
progresiva de la participación laboral en los procesos de producción industrial, estando presente  
por lo general en economías de mercado industrializadas que han adquirido un nivel de  
desarrollo elevado. Igualmente, es necesario recalcar que la desindustrialización también puede  
evidenciarse por la reducción de la participación del valor agregado industrial sobre el PIB.  
Con respecto al tema, Rowthorn et. al., suponen que en el transcurso del desarrollo  
económico prácticamente todas las economías desarrolladas siguieron una trayectoria similar en  
términos generales. Es decir que, en el periodo preindustrial las economías se basaban  
fundamentalmente en el excesivo uso de mano de obra para la agricultura debido a su baja  
productividad; en lo posterior, con el desarrollo económico en marcha la participación de la  
agricultura en el empleo nacional cayó y dio paso a un rápido aumento en la participación de las  
manufacturas (industrialización). Actualmente la participación laboral manufacturera está en  
declive y a la par existe un aumento de la participación de los servicios en el empleo nacional;  
por tanto, por analogía con la fase anterior este proceso es a menudo descrito como  
desindustrialización.  
En relación a la fase de industrialización, Rowthorn & Ramaswamy (1997,1998)  
consideran dos factores que pueden dar explicación al cambio desde el sector agrícola al  
industrial. El primero se refiere a la ley de Engels la cual se refiere que al incrementarse el  
ingreso per cápita la proporción de ingreso gastado en productos agrícolas disminuye y aumenta  
el consumo de productos manufacturados y servicios (lado de la demanda). El segundo sobre el  
lugar de la oferta, es el rápido crecimiento de la productividad laboral en la agricultura debido a  
las innovaciones. Al combinar estos efectos de oferta y demanda, dan como resultado un gran  
movimiento de empleo desde la agricultura a la industria aumentando de tal modo el trabajo en  
las manufacturas y un descenso significativo de trabajo en la agricultura.  
En lo referente a la fase de desindustrialización, Rowthorn & Wells (1987) la clasifican  
como positiva, negativa y de cambio estructural. La desindustrialización positiva es recurrente  
únicamente en los países que han alcanzado un elevado nivel de desarrollo, con un PIB per  
cápita superior al promedio mundial, pleno empleo, alta competitividad industrial, sector  
servicios en crecimiento entre otros; la desindustrialización negativa se da en cambio, en  
economías en donde el dinamismo industrial esta normalmente acompañado de altos porcentajes  
de empleados en manufactura y muestra un desarrollo económico pobre; en este sentido, cuando  
la industria inicia a reducir personal, ya sea por descenso de la producción o un incremento de la  
productividad, este excedente no es reabsorbido por el sector servicios; por tanto, el desempleo  
crece y el ingreso se mantiene bajo. Finalmente, la desindustrialización por cambio estructural es  
cuando el patrón de exportaciones netas cambia desde las manufacturas hacia otros bienes y  
servicios, transfiriéndose así trabajo y recursos desde las manufacturas hacia otros sectores  
declinándose de esta manera el porcentaje de trabajo en la industria.  
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En un estudio posterior, Rowthorn & Coutts (2004) señalan como causantes de  
desindustrialización a:  
La Especialización. Ciertas actividades como el diseño, la restauración y el transporte que se  
realizaron previamente en el local por las empresas manufactureras se realizan cada vez más  
por los proveedores de servicios especializados. Esto representa una reclasificación en lugar  
de una verdadera contracción en el sector manufacturero.  
El Consumo. Los patrones de consumo en los países desarrollados cambian debido a  
aumentos de su ingreso (leyes de Engels); es decir, ocurre algo similar a lo descrito  
anteriormente para el caso de la agricultura.  
La Productividad. Por definición, la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo es  
igual al crecimiento tasa de producción menos la tasa de crecimiento del empleo. Por lo tanto,  
si la salida en dos sectores es aumentando al mismo ritmo, el sector con el crecimiento más  
rápido de la productividad tendrá el menor crecimiento del empleo y viceversa. El porcentaje  
de empleo en el sector más dinámico se reducirá.  
El Comercio internacional. La competencia de las importaciones también puede aumentar la  
productividad mediante la eliminación de las actividades de bajo valor agregado o las  
empresas ineficientes.  
La Inversión. El gasto de inversión está sesgado hacia los bienes manufacturados, como  
maquinaria y materiales de construcción, por lo que una mayor tasa de inversión aumentará la  
participación de las manufacturas en la demanda total, y de ese modo aumenta la participación  
del sector manufacturero en la producción real y el empleo.  
Finalmente, este proceso de desindustrialización que acarrea reducciones laborales  
progresivas en el sector manufacturero es considerado por Singh (1997), Frenkel & Rapetti  
2011) y Baró (2013) entre otros, como un síntoma del fracaso económico, siendo de esta manera  
(
para ellos primordial una política que detenga o revierta ese proceso. Contrario a esta posición  
Rowthorn & Wells (1987), Rowthorn & Ramaswamy (1997, 1998), Rowthorn & Coutts (2004) y  
Tregenna (2011) entre otros investigadores, consideran que la reducción de empleo industrial es  
una característica normal del crecimiento económico; por tanto, para ellos lo primordial es que  
existan políticas que faciliten esta transición hacia una nueva estructura económica.  
Desindustrialización Norte - Sur.  
El fenómeno de desindustrialización ha despertado gran interés en la comunidad  
científica debido al impacto que ha tenido sobre el empleo y el cambio de las estructuras  
productivas en las economías desarrolladas. Los estudios que han abordado este tema  
generalmente han sido mediante la clasificación entre países del Norte y países del Sur,  
considerando elementos tales como la productividad, ingreso y especialización como factores  
internos y al comercio e inversión como factores externos.  
En relación a este tema, Krugman (1988) argumenta que "los costos fijos de entrada y  
salida de los mercados podría llevar a una apreciación en el tipo de cambio, lo cual induciría a  
las empresas nacionales a salir del mercado y a las empresas extranjeras a entrar debido a la  
reducción en competitividad en costos de los nacionales frente a los extranjeros". En un estudio  
posterior tomando como unidad de análisis a la economía estadounidense, Krugman (1996)  
encontró que las entradas masivas de capital a los EE.UU. en los años 80 tuvo como  
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contrapartida una redistribución considerable de los recursos de los sectores transables, con esta  
nueva asignación afirma que se contrajo el empleo y que las exportaciones se vieron  
perjudicadas frente a las importaciones. Posteriormente encontró que los flujos de capital hacia  
los Estados Unidos cayeron drásticamente, lo que posiblemente produjo un fuerte descenso en la  
tasa de cambio real y un creciente déficit comercial.  
Por su lado, Saeger (1997) con datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo  
Económico (OCDE), inicia su investigación planteándose lo siguiente: ¿El comercio con los  
países menos desarrollados tiene un impacto adverso sobre los trabajadores de las economías  
desarrolladas? En esa investigación el autor contrasta la reducción del empleo manufacturero de  
los países del Norte con el aumento del empleo en el mismo sector para los países del Sur,  
concluyendo a la par que existe relación entre la desindustrialización y la integración de los  
países del Sur a la economía global. Con respecto al mismo argumento; Saeger (1997), utilizando  
estimación en efectos fijos para un panel de datos de la OCDE encontró que las importaciones  
desde el Sur son estadísticamente significativas para predecir la participación del empleo en las  
manufacturas y en el valor agregado; igualmente, encontró que la relación entre el aumento de la  
integración Norte-Sur y la declinación en la participación del empleo en la OCDE son económica  
y estadísticamente significativos.  
Continuando con el mismo tópico, Rowthorn & Ramaswamy (1997), Rowthorn, Kozul-  
Wright & Akyüz (1997) consideran que el comercio Norte-Sur podría provocar una reducción  
laboral de la mano de obra no cualificada en las economías desarrolladas, aun siendo mínimas las  
importaciones provenientes desde el Sur; igualmente mencionan que, el aumento de la  
flexibilidad del mercado laboral no corregirá este problema y las medidas proteccionistas tales  
como la aplicación de las normas laborales en el Sur, reducirían la renta global, por tanto, las  
políticas del mercado de trabajo menos convencionales como los subsidios de empleo para los  
trabajadores no calificados ofrecen una respuesta más eficaz beneficiando a los trabajadores,  
tanto en el Norte y como en el Sur.  
En un estudio posterior, de acuerdo a los resultados obtenidos Rowthorn & Ramaswamy  
(1998) suponen que si las exportaciones hacia el Sur incrementan en un 1 por ciento del PIB esto  
induciría a un incremento del 1 por ciento en el empleo manufacturero; inversamente, si las  
importaciones desde el Sur aumentan a un 1 por ciento del PIB esto resultaría en una caída del  
5
,3 por ciento en el empleo manufacturero. A conclusiones similares llegaron Kucera & Milberg  
(2003) al realizar un estudio para diez países pertenecientes a la OCDE. Estos investigadores  
encontraron que desde 1970 hasta 1990 el comercio mundial de manufacturas ha dado un  
balance negativo en el empleo manufacturero de los países desarrollados, atribuyendo  
principalmente estas pérdidas al comercio Norte-Sur.  
Ouattara & Strobl (2004), Bleaney & Castilleja (2007), Frenkel & Rapetti (2011),  
Bleaney & Tian (2012), coinciden en el hecho de que la apreciación del tipo de cambio real  
podría perjudicar a la competitividad de las empresas y por tanto afectar su crecimiento  
potencial, tal como lo menciona Krugman. Igualmente se considera a los salarios como un  
posible causante de la desindustrialización de los países del Norte. En relación a este tema,  
Dinopoulos & Segerstrom (2007) en su investigación hacen una distinción entre los niveles  
salariales de los países desarrollados (Norte) y los países en desarrollo (Sur), posteriormente  
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sugieren que para mantener el pleno empleo de mano de obra en el Norte, los salarios relativos  
en las economías desarrolladas deben caer lo suficiente para suplir la pérdida de producción y  
compensar el empleo con un aumento de la ocupación en investigación y desarrollo (I+D).  
Rowthorn & Ramaswamy (1997) en un estudio realizado con datos de la Organización  
para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) encontraron que el empleo industrial  
como porcentaje del empleo total ha disminuido desde inicios de los 70 hasta mediados de los 90  
en aproximadamente un 10%. Rowthorn (2010, 2013) y Tregenna (2011) argumentan que esta  
reducción laboral está explicada principalmente por aumentos sistemáticos en la productividad  
manufacturera. Igualmente mencionan que el empleo no es lo mismo que la producción. En  
muchas economías avanzadas, la productividad de fabricación está aumentando rápidamente con  
el resultado de que este sector está produciendo una mayor producción con menos trabajadores,  
concluyendo que la desindustrialización en términos de empleo como regla no implica caída de  
la producción.  
Similar a lo encontrado por Rowthorn et. al., Saeger (1997) indica que el crecimiento de  
la productividad manufacturera es una de las razones para la contracción del empleo en este  
sector, añadiendo a la par que el rápido crecimiento relativo de la productividad manufacturera  
implica que la participación de manufacturas en el valor agregado sea constante o incluso  
aumente mientras el empleo disminuye. Recientemente, Broadberry (2006) encontró que la  
productividad en el sector agrícola ha experimentado un rápido incremento en los países del  
norte desde 1950 hasta 1990; por lo cual, mediante este resultado explica que el cambio en la  
estructura económica de los países desarrollados se debe tanto a las variaciones en la  
productividad como en la elasticidad ingreso de la demanda de dichas economías.  
Finalmente, es importante aclarar que el efecto del crecimiento de la productividad  
laboral sobre las manufacturas es ambiguo; dado que, el rápido crecimiento de la productividad  
en ese sector hace que las manufacturas sean relativamente más baratas y por tanto estimula la  
demanda de estos, sin embargo, existe menos trabajo requerido para este sector.  
Desindustrialización en América del Sur.  
Pieper (2000), Vera (2009, 2011), Cruz (2010), Frenkel & Rapetti (2011) y Nassif et. al.  
(2013) entre otros, han realizado estudios en los cuales exponen que economías pertenecientes al  
Sur están atravesando por circunstancias similares a las de los países desarrollados, por tal  
motivo, el presente trabajo de investigación tiene el propósito el evaluar los efectos de la apertura  
comercial sobre la desindustrialización de los países de América del Sur. En este caso, es  
importante destacar que el empleo en la industria en esta región se ha visto disminuido, de 1991  
al 2017, en alrededor de 2,32% (porcentaje de acuerdo a la población económicamente activa);  
sin embargo, las economías de Bolivia, Brasil, Paraguay y Perú han experimentado incrementos  
sustanciales en el empleo del sector industrial (véase tabla 1).  
Tabla 1: Empleo Industrial (% PEA)  
1
991 2017 Variación  
Argentina  
Bolivia  
Brasil  
32.9 23.3 -9.6  
20.5 22.4 1.9  
20.5 20.8 0.4  
26.3 22.8 -3.5  
Chile  
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