INNOVA Research Journal, ISSN 2477-9024  
Las prácticas discursivas y gestuales: hacia una comprensión de las expresiones  
de poder del docente  
Discursive and gestural practices: towards an understanding of teachers'  
expressions of power  
Nanci Corromoto Barrios Briceño.  
María del Carmen Barniol G.  
Universidad de Especialidades Espíritu Santo, Ecuador  
Fecha de recepción: 02 de Agosto de 2017 - Fecha de aceptación: 10 de Agosto de 2017  
Resumen: Las formas en que las ideologías se expresan y reproducen los educadores en el discurso  
suponen averiguar el estatuto y funciones mentales de “sus” ideologías en términos de cognición social.  
Las condiciones y funciones de las ideologías en el aula no sólo son cognitivas sino también sociales,  
políticas, culturales e históricas. Sin lugar a dudas, las ideologías se forman, cambian y se reproducen  
en el discurso y la comunicación socialmente situados (Van Dijk: 2000). Ahora bien, la ideología se  
entiende como un conjunto de ideas y representaciones que se imponen a las personas como verdades  
absolutas, produciendo un autoengaño, una ocultación en su pensamiento y formas de actuar; la función  
de las ideologías en las aulas constituyen y modelan formas bajo las cuales los alumnos viven y  
construyen significativamente su realidad, sus emociones, sueños, intereses y otros. Las ideologías de  
los educadores muchas veces traducen una visión del mundo, una perspectiva de las cosas, de los  
acontecimientos y comportamientos; las mismas constituyen una construcción socio histórica por lo  
tanto, son relativas, parciales, incompletas y requieren de reelaboraciones continuas para evitar caer en  
los absolutismos que no permitan la reflexión y al contrario favorezcan la dominación. La concepción  
del mundo que traduce la ideología dota a los educandos de un sentido de pertenencia e identidad, les  
hace conscientes de las posibilidades y limitaciones de sus actos.  
Palabras Clave: prácticas discursivas; ideología; docencia; expresiones de poder; discurso  
Abstract: The ways in which the ideologies are expressed and reproduced by the educators in the  
discourse supposed to find out the statute and mental functions of "their" ideologies in terms of social  
cognition. The conditions and functions of the ideologies in the classroom are not only cognitive but  
also social, political, cultural and historical. Without a doubt, ideologies are formed, changed and  
reproduced in the socially located discourse and communication (Van Dijk: 2000). However, ideology  
is understood as a set of ideas and representations that are imposed on people as absolute truths,  
producing self-deception, concealment in their thinking and ways of acting; The function of the  
ideologies in the classrooms constitute and model forms under which the students live and build  
significantly their reality, their emotions, dreams, interests and others. The ideologies of educators  
often translate a worldview, a perspective of things, events and behaviors; they constitute a historical  
socio-construction Therefore, they are relative, partial, and incomplete and require continuous  
reworkings to avoid falling in the absolutisms that do not allow the reflection and on the contrary favor  
the domination. The conception of the world that translates ideology gives learners a sense of belonging  
and identity, makes them aware of the possibilities and limitations of their actions.  
Key words: discursive practices; ideology; teaching; expressions of power; discourse  
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Introducción  
El lenguaje como fenómeno humano, está presente en todos los planos de la vida social.  
El aula es uno de esos espacios, donde se legitiman significados a partir del discurso. Desde el  
punto de vista social se dice que sólo existe todo aquello que tiene un nombre y aquello de lo que  
es posible hablar. El discurso refleja el sistema del pensamiento colectivo, y con él se transmite  
una gran parte de la forma de pensar, sentir y actuar de cada sociedad, y esa transmisión muchas  
veces es inconsciente y otras consciente.  
Cada persona al hablar o escribir, asigna denotaciones y connotaciones distintas y  
especiales a las palabras, sé es capaz de construir frases y enunciados de una manera muy  
particular. El lenguaje es comunicación viva que abstrae de manera simbólica a una realidad  
concreta y es instrumento de acción sobre las personas y sobre las situaciones.  
El lenguaje como competencia comunicativa no es algo mecánico sino que digiere,  
asimila, modela y elabora una expresión muy particular que se va dando en base a la actuación y  
relación con el mundo de manera activa, pues la experiencia nos abre el camino para continuar  
su proceso de desarrollo y madurez. De esta manera, el hablar o escribir puede ser automático,  
rutinario y mecanizado o bien, una creación continua donde se manifiesta la continuidad del  
lenguaje.  
Es posible jugar con las palabras como jugamos con la plastilina, modelamos y  
remodelamos y volvemos a modelar hasta hallar la forma que responda a nuestra idea o a la  
situación del contexto, una misma frase, con las mismas sílabas y letras, está abierta a una rica  
gama de significados. De allí que, la creación poética y literaria ya no sólo se limita a comunicar,  
no queda en precisión fría de las denotaciones sino que se adelanta por el mundo interior  
sinuoso, enigmático e inagotable de las connotaciones. Rodríguez (2000), expone que el docente  
establece un nuevo mundo de relaciones que por un lado penetran hasta las profundidades del  
mundo sensible y por el otro se aleja de él para elevarse a las alturas etéreas del espíritu. Es aquí  
donde el lenguaje alcanza su máxima expresión interviniendo como una expresión cultural de  
una sociedad determinada.  
Al igual que otras capacidades, desde el nacimiento existe una pérdida en la expresividad  
espontánea del niño, esto se acentúa porque las actitudes de padres y maestros reprimen y no dan  
oportunidad de que el niño se exprese tal y como es. Son comunes los casos en que los padres y  
maestros castigan al niño porque le da otros significados a las palabras, porque inventa palabras,  
etc. Con esto lo único que logramos es matar la espontaneidad y creatividad del niño en su  
competencia comunicativa. En este sentido, la escuela para el niño se convierte en un nuevo  
hogar donde interactúa, a través del lenguaje con nuevas personas. Durante este tiempo se deben  
aprovechar las actividades para llegar al dialogo, transmitiéndole al niño seguridad y  
desinhibiéndolo al momento de expresarse verbalmente. El maestro debe ser en consecuencia,  
un modelo en cuanto a su capacidad de expresión lingüística y utilizar palabras claras sin  
infantilizarlas.  
Según la reforma educativa actual, en Venezuela se pretende crear individuos con  
capacidad crítica, reflexiva y analítica que fortalezca el avance científico y tecnológico nacional,  
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orientando con prioridad el mejoramiento cultural y de la calidad de la vida de la población, a la  
participación en la búsqueda de alternativas de solución a los problemas y al progreso social y  
económico del país; y también estimularlo a la curiosidad para observar y explorar el medio  
natural, familiar y social.  
Sin embargo, Bersntein (2002) sostiene que el discurso del maestro participa obviamente  
en la reproducción de muchas formas de dominación, discriminación y desigualdad, como la  
clase, edad, nacionalidad, religión, idioma, orientación sexual, dentro del currículo oculto.  
Bernstein (2002), nos dice que la estructura social genera formas o códigos lingüísticos  
diferentes, esos códigos transmiten esencialmente la cultura y por lo tanto producen una  
conducta. O sea, nos viene a decir que el sistema de clases actúa sobre la estructura de la  
comunicación en todo el proceso de socialización.  
De allí que, el discurso Pedagógico para Berstein (2002), es una modalidad de  
comunicación especializada “mediante la cual la transmisión / adquisición (aprendizaje) se ve  
afectada”, en ese sentido, el discurso pedagógico es un medio de recontextualizar o reformular  
un discurso primario. La recontextualización se manifiesta en la significación. Parafraseando a  
Berstein (2002), decimos que el discurso pedagógico “no es una gramática para especializar un  
discurso específico sino un principio de desubicación, reubicación y reenfoque de otros discursos  
especializados, que los pone en una nueva relación recíproca e introduce un nuevo ordenamiento  
interno temporal”. De esta forma la regla fundamental del discurso pedagógico es la  
recontextualización a través de dos órdenes constitutivos: el discurso instruccional y discurso  
regulativo. El primero regula la transmisión de competencias y capacidades y el segundo regula  
la forma como se construyen un orden y una relación e identidad social.  
De manera, que las prácticas discursivas del docente pueden develar la Ideología y poder  
del educador en el aula., un ejemplo de ello lo constituye la frase “A ver, todos a ponerse de pie”,  
esto es tal vez el comienzo con que legitima su autoridad el docente cuando ingresa al salón de  
clases. Evidentemente la manera como llama la atención cuando alguien no se ha puesto de pie  
muestra su concepción de la educación. La dilucidación de la misma, nos conduce a averiguar  
¿
cuál es la ideología que subyace a la práctica discursiva del educador y los efectos en las  
concepciones de futuros posibles, cogniciones y socializaciones variadas de los niños o  
adolescentes?  
A tal efecto, las formas en que las ideologías se expresan y reproducen los educadores en  
el discurso suponen averiguar el estatuto y funciones mentales de “sus” ideologías en términos  
de cognición social. Las condiciones y funciones de las ideologías en el aula no sólo son  
cognitivas sino también sociales, políticas, culturales e históricas. Sin lugar a dudas, las  
ideologías se forman, cambian y se reproducen en el discurso y la comunicación socialmente  
situados (Van Dijk: 2000). Ahora bien, la ideología se entiende como un conjunto de ideas y  
representaciones que se imponen a las personas como verdades absolutas, produciendo un  
autoengaño, una ocultación en su pensamiento y formas de actuar; la función de las ideologías en  
las aulas constituyen y modelan formas bajo las cuales los alumnos viven y construyen  
significativamente su realidad, sus emociones, sueños, intereses y otros.  
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A este particular, las ideologías de los educadores muchas veces traducen una visión del  
mundo, una perspectiva de las cosas, de los acontecimientos y comportamientos; las mismas  
constituyen una construcción socio histórica por lo tanto, son relativas, parciales, incompletas y  
requieren de reelaboraciones continuas para evitar caer en los absolutismos que no permitan la  
reflexión y al contrario favorezcan la dominación.  
La concepción del mundo que traduce la ideología dota a los educandos de un sentido de  
pertenencia e identidad, les hace conscientes de las posibilidades y limitaciones de sus actos.  
Ante lo anteriormente expuesto, surge la necesidad de dar respuesta a las siguientes  
interrogantes:  
¿Cómo son las prácticas discursivas que se desarrollan en el aula del sexto grado en San  
Juan de los Morros, Guárico Venezuela?  
¿Cuáles aspectos ideológicos y de poder están implícitos en esas prácticas discursivas?  
¿Cuáles son las manifestaciones de poder subyacentes en las expresiones gestuales del  
docente?  
Objetivos de la Investigación  
1
2
. Conocer las prácticas discursivas que se desarrollan en el aula del sexto grado en San  
Juan de los Morros Guárico Venezuela.  
. Analizar los aspectos ideológicos y de poder que están implícitos en las prácticas  
discursivas y gestuales que se desarrollan en el aula del sexto en San Juan de los Morros  
Estado Guárico.  
3
. Develar las manifestaciones de poder subyacentes en las expresiones gestuales del  
docente.  
Este estudio se considera relevante por cuanto el profundizar en las manifestaciones  
discursivas en el aula, inevitablemente nos conduce a darle una mirada al currículo oculto, es  
decir, a los aspectos de la vida cotidiana de las escuelas y de las aulas a los que se presta menos  
atención; o, el significado social y los efectos no previstos de las experiencias escolares en los  
que se ven envueltos educandos y educadores.  
El currículo estático referido a los procesos de planificación y el currículo dinámico que  
tiene que ver con la explicitación de las intencionalidades en los centros educativos están  
condicionados por el currículo oculto, o dicho de otro modo por lo implícito que tienen que ver  
con las concepciones educativas de los docentes, su formación, las maneras como se conciben las  
intencionalidades del estado, las ideologías que subyacen a la práctica educadora, los intereses  
grupales, el estado emocional, entre otros y que están presentes en los procesos de enseñanza y  
de aprendizaje.  
Así muchas veces el discurso oculto de las cotidianidades en las aulas traiciona las buenas  
intenciones de muchos educadores. Las ideologías así como el poder, los discursos o el uso del  
lenguaje, afectan de manera decisiva en los procesos de cognición y socialización de los niños.  
En las manifestaciones discursivas se observa que los educadores no consideran la lengua  
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materna de los educandos, por consiguiente ni su cultura en las aulas. Existe un discurso  
discriminatorio y parcial, especialmente en la construcción de saberes que impone barreras  
arbitrarias e injustas; y la aceptación de esos discursos como válidos, correctos y normativos sin  
someterlos a una dilucidación crítica constituyen una discriminación que lleva consigo efectos  
negativos muy profundos en las futuras generaciones.  
Ideología y Poder  
El concepto de ideología es quizás uno de los conceptos más polémicos en el ámbito de  
las ciencias sociales. Este es un término acuñado inmediatamente de producirse la Revolución  
Francesas, en 1797. Su creador fue Destutt De Tracy, uno de los responsables del Instituto de  
Francia, entidad que tenía como misión difundir los ideales del Iluminismo. En su obra Elements  
ideología, escrita entre 1801 y 1815, propone la necesidad de una nueva ciencia de las ideas, una  
“ideología”, que sería base de todas las demás ciencias. La necesidad de este nuevo concepto  
corre parejo a la de explicar la forma como se construyen nuestras ideas. Frente a concepciones  
innatitas de las ideas como la de la religión, principalmente, venía defendiendo, ahora el  
concepto ideología se proponía facilitar otra clase de explicaciones de corte no determinista.  
A decir en palabras de De Tracy, nuestras ideas están basadas en sensaciones físicas, por  
lo que pueden ser estudiadas de manera empírica con los métodos propios de la ciencia, con lo  
cual los sesgos y prejuicios podrían ser eliminados. Mediante la investigación es cómo podemos  
llegar a saber que esas ideas tienen un origen en las necesidades y deseos del ser humano. Esas  
necesidades y, en consecuencia, esas ideas deberán constituir el fundamento de la estructura de  
las leyes reguladoras de la sociedad.  
Aunque en un principio el propio Napoleón aparece como patrocinador de este Instituto  
de Francia, pronto se desmarca de él y considera de manera peyorativa esta nueva ciencia de la  
ideología. Así, por ejemplo, no dudará en culpar a la ideología de su retirada rusa. Los  
ideólogos, según Napoleón, son todos aquello intelectuales que no avalan sus planes políticos y  
que carecen de sentido realista y práctico; en el fondo, ideología son las opiniones que defienden  
los adversarios.  
La filosofía alemana se va a dedicar también a profundizar ampliamente en este concepto.  
Georg Wilhelm Friedrich Hegel, explica como las ideas dominantes en una determinada época  
son relativas, en cuanto dependen de situaciones históricas y, como éstas, están sujetas a  
modificaciones. Karl Marx, como discípulo de Hegel, va a poner un especial énfasis en  
demostrar que las ideas sociales y políticas se transforman dependiendo de las dinámicas que  
promueven las relaciones entre las clases sociales de cada sociedad. En nuestro siglo, diversos  
fenómenos históricos van a ser utilizados para favorecer un descrédito de este concepto,  
especialmente el genocidio y la destrucción a que dio origen el movimiento nazi, las ideologías  
fascistas italiana y española, los excesos del estalinismo, ciertas características de los partidos  
comunistas de los países del Este, etc. de alguna forma que quiso asociar el término ideología  
con la irracionalidad y el dogmatismo que acompañaba a los fenómenos que acabamos de citar.  
De ahí que incluso algunos pensadores, curiosamente de corte muy conservador, llegasen  
a hablar del “final de las ideologías”.  
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Si por ideología se entiende el conjunto de ideas y de representaciones que se imponen a  
las personas como verdades absolutas, produciendo un autoengaño, una ocultación en su  
pensamiento y formas de actuar, es claro que esta concepción negativa de las ideologías, sino  
está muerta ya, debería estarlo. Por lo tanto, la función de la ideología en la sociedad humana se  
concentra principalmente en la constitución y modelado de formas bajo las cuales las personas  
viven y construyen significativamente su realidad, sus sueños, deseos y aspiraciones.  
Las ideologías siguiendo a Therborn (1997, pp 15 - 16), someten y cualifican a los  
sujetos diciéndoles haciéndoles reconocer y relacionándolos con:  
1
2
3
. Lo que existe, y su corolario, lo que no existe; es decir, contribuyen a hacernos  
conscientes de la idea de quiénes somos, qué es el mundo y cómo es la naturaleza, la  
sociedad, los hombres y las mujeres.  
. Lo que es bueno, correcto, justo, hermoso, atractivo, agradable, así como todos sus  
contrarios. Esto ayuda, por consiguiente, a la normalización de nuestros deseos y  
aspiraciones.  
. Lo que es posible e imposible. Conociendo ambas dimensiones definimos las  
posibilidades y sentido del cambio, así como sus consecuencias. Nuestras esperanzas,  
ambiciones y temores quedan así contenidos dentro de los límites de las posibilidades  
concebibles.  
El discurso del mantenimiento de una sociedad, de defensa del orden establecido juega,  
por tanto, con estas tres dimensiones del proceso ideológico. En función de ellas, los  
intelectuales orgánicos al servicio de un determinado modelo social pueden elaborar diversas  
modalidades de discurso:  
A. En primer lugar pueden concentrarse en subrayar únicamente las parcelas o rasgos  
existentes de aquella realidad que refuerza los intereses del poder dominante; o bien  
pueden dedicarse a negar lo existente, por ejemplo, tratando de convencer a sus  
destinatarios de que no existe la pobreza, la enfermedad, o que la lucha de clases es ya  
algo irreal, o, circunscribiéndonos al terreno educativo, que no hay fracaso escolar o que  
no existen otras asignaturas, ni contenidos, ni metodologías de enseñanza-aprendizaje  
diferentes de las ofertadas por una institución escolar concreta, etc.  
B. Dado que, en muchas ocasiones, la realidad es difícil de ocultar, se puede optar por una  
segunda vía, la de disfrazar esa realidad “negativa” etiquetándola de tal forma que  
proporcione alguna razón explicativa en la que la culpa sea únicamente de esa misma  
realidad. Así, por ejemplo, se llega a explicar que los obreros trabajan donde trabajan, y  
viven dónde y cómo viven porque en su juventud fueron unos vagos y vividores; o que  
los alumnos, debido a su falta de atención o a que son charlatanes impenitentes, fracasan  
en la escuela o en una determinada área de conocimiento y experiencia. En esta  
modalidad discursiva son siempre los propios obreros, alumnos, etc., considerados  
individualmente, los únicos responsables de su destino.  
C. Pero también en muchas ocasiones la existencia de injusticias, de situaciones  
discriminatorias, puede ser prácticamente imposible de ocultar. En una coyuntura  
similar, una tercera opción consiste en defender la imposibilidad de actuar de forma  
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diferente, la imposibilidad de un cambio distinto al proyectado, o en tratar de convencer a  
esa sociedad de que por el momento no es posible modificar ese estado de cosas, en un  
intento de aparcar la solución de tales injusticias para un futuro que siempre será futuro.  
Por ejemplo, justificar la dificultad de transformar las leyes sobre el apartheid en  
Sudáfrica, porque eso significa violar el derecho constitucional, por lo que es necesario  
introducir antes otros cambios, practicando así una política de permanente dilación. O,  
situándonos de nuevo en el ámbito educativo, manifestando, por ejemplo, que no es  
posible atender a las demandas de equiparación salarial de los profesores con el resto de  
funcionarios de la Administración, porque hay que realizar los estudios convenientes  
acerca de su posibilidad, o porque detrás de los profesores vendrán otros colectivos  
solicitando mejoras, o sobre la base de que el Estado no tiene tanto dinero, etc.  
La ideología traduce, desde nuestro punto de vista, una visión del mundo, una perspectiva  
sobre las cosas, acontecimientos y comportamientos, pero siendo al mismo tiempo conscientes  
de que esta concepción del mundo es una construcción sociohistórica y que, por consiguiente, es  
relativa, parcial y necesita una reelaboración permanente, para evitar caer en absolutismo que  
impida la reflexión y favorezca la dominación de los hombres y mujeres. Esta concepción del  
mundo que traduce la ideología dota a los ciudadanos y las ciudadanas que la comparten en un  
sentido de pertenencia e identidad, les hace conscientes de las posibilidades y limitaciones de sus  
actos, estructura y normaliza sus deseos y, al mismo tiempo, proporciona una explicación de las  
transformaciones y de las consecuencias de los cambios. La ideología implica asunciones sobre  
el propio ser individual y su relación con otros colectivos humanos y con la sociedad en general.  
Este significado del concepto de ideología permite “la creación de estructuras  
compartidas de interpretación, valor y significación” (Kemmis, S., 1998, P. 116), que en el caso  
de no ser conscientes de su relativismo, de la relación dialéctica entre la conciencia individual y  
las estructuras sociales, pueden funcionar como cosmovisiones creadoras de conductas  
irracionales y promotoras de alineación. Esto significa que cada ideología puede llegar incluso a  
crear entre los miembros que la comparten una especie de “sentido común” que, a su vez, tiene  
una traslación a la práctica a través de sus comportamientos individuales o colectivos.  
En este orden de ideas, Gramsci (2007), utiliza el concepto de hegemonía ideológica para  
profundizar en este último matiz; para comprender la unidad existente en toda formación social  
concreta. Éste considera que la ideología dominante en una situación histórica y social puede  
llegar a organizar las rutinas y significados del llamado “sentido común”. Lo que quiere decir  
que esa ideología impone a sus seguidores unos significados y posibilidades de acción de manera  
sutil, de tal modo que incluso formas de organización y de actuación de una sociedad que  
contribuyen a mantener situaciones de injusticia, llegan a ser percibidas como inevitables,  
naturales, sin posibilidad de modificación.  
De manera tal que, de acuerdo a esta concepción, las ideologías no son algo estático o  
permanente, ni tampoco funcionan de una manera automática, mecánica, sin ningún tipo de  
fisuras. Establecer que las ideologías actúan homogéneamente, no es sino una forma de  
escapismo y fatalismo en la que éstas se nos presentan como elaboradas por una serie de seres  
superhumanos o mentes terrestres muy privilegiadas y que nos ofrecen a los demás seres  
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inferiores para que los examinemos, aceptemos o rechacemos como si de un ofrecimiento de  
venta se tratase.  
Un repaso a cualquier historia de la ciencia y de la cultura nos posibilita saber, en  
seguida, que las ideologías funcionan en realidad un tanto “desordenadamente”. A tal efecto,  
averiguar cómo trabajan las ideologías en una determinada sociedad y en un momento histórico  
concreto requiere contemplarlas como “procesos sociales en curso” (Therborn, 1997, p. 63). El  
estudio de las formas de actuación ideológicas, al ofrecernos distinta información acerca de  
cómo es y de qué forma funciona el mundo en el que nos desenvolvemos, quiénes, por qué y  
cómo somos, en qué grado y en qué manera podemos transformar la realidad, etc., podrá revelar  
la existencia de diversos modos alternativos de comprender y actuar; así como también  
brindarnos la comprensión de los enfrentamientos producidos entre ellas cuando sus diferencias  
son más o menos grandes.  
La ideología que, en un momento histórico concretó, funciona como hegemonía,  
gradualmente va a ser reformulada o sustituida mediante la confrontación entre otras tradiciones  
intelectuales diferentes, los intelectuales orgánicos y la praxis de las fuerzas sociales  
ascendentes. La confrontación entre ideologías es, por consiguiente, una realidad, pero, a su vez,  
cada una sufre transformaciones en algún grado en la medida que entre ellas coexisten, compiten  
y se enfrentan; del mismo modo, también van a superponerse, influirse y contaminarse unas a  
otras, en especial en las sociedades abiertas y complejas de nuestros días como subraya.  
Therborn (1997), “una ideología de clase sólo existe en una pureza autosuficiente como  
construcción ana lítica y, en forma elaborada, quizás como texto doctrinal“(P. 65).  
El hecho  
de que las sociedades se caractericen por una determinada ideología predominante, una  
hegemonía ideológica, está manifestando el resultado de toda una serie de batallas libradas entre  
las diferentes clases o grupos sociales en momentos cruciales de crisis y contradicción. Su  
reproducción subsiguiente será fruto, en primer lugar, de la adecuada reproducción de tal  
ideología mediante discursos textuales y simbólicos, protegidos a su vez con todo un conjunto  
organizado de enunciados, proposiciones, clasificaciones, reglas y métodos que tratan de impedir  
posibles desviaciones, y, en segundo lugar, de sus prácticas y formas no discursivas coherentes  
con lo anterior.  
Fundamentación Epistémica Y Metodológica  
Fundamentos Epistemológicos  
La presente investigación se desarrolló en dos etapas; la primera tuvo una naturaleza  
teórica dado que su inicio estuvo referido a la indagación teórica por parte de las autoras de la  
misma, con el fin de conocer los supuestos teóricos de las prácticas discursivas y la ideología del  
docente desde su praxis pedagógica. Asimismo, con el fin de ampliar la perspectiva  
metodológica, así como también profundizar el conocimiento del objeto de estudio en otros  
contextos, la segunda etapa fue la empírica, y tuvo como escenario un Colegio de San Juan de  
los Morros Estado Guárico Venezuela donde se efectuaron varias observaciones al 6º grado de  
dicha institución. Finalizado este proceso se procedió a la estructura final de la investigación  
mediante la interpretación de la información obtenida.  
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A tal efecto, la era multidisciplinaria y comunicacional en que hoy se vive ha promovido  
un constante y dinámico cambio en las ciencias humanas o sociales, con las consecuentes  
variaciones en lo epistemológico y en lo epistémico; Distinguiéndose, según Martínez (2007),  
una metodología cualitativa, la cual debe ser descriptiva, inductiva, fenomenológica, holística,  
ecológica, estructural-sistémica, de diseño flexible y eminentemente humanista; Que conlleve a  
producir conocimiento con base en el contexto, la función y el significado de los actos humanos,  
rechazando la cuantificación de las realidades.  
Según esta afirmación la epistemología post positivista, en la cual se fundamenta la  
investigación con enfoque cualitativo, destaca la necesidad de interpretar los hechos, y producir  
propio ambiente natural en que ocurren, con el significado que ellos tienen para quienes los  
viven, permitiendo mostrar la descripción de los resultados en toda su extensión y veracidad.  
Esta nueva visión paradigmática estableció una diferencia gnoseológica en la teoría del  
conocimiento superó el concepto de la realidad, vista como el “simple reflejo de las “cosas  
reales” percibidas y el conocimiento como copia de esa realidad”, dando paso a la concepción  
del conocimiento como el “producto o fruto de una interacción, de una dialéctica, o diálogo,  
entre el conocedor y el objeto conocido” (Martínez, 2007, p.25) señaló:  
La realidad concreta es algo más que los hechos o datos formados, más o menos, en sí  
mismos. Ella es todos esos hechos, y todos esos datos, formados en sí mismo. Ella es todos esos  
hechos y todos esos datos, más la percepción que de ellos está teniendo la población en ellos  
envuelta. Así, la realidad concreta se presenta a mí en la realidad dialéctica entre la subjetividad  
y la objetividad.  
El trabajo cualitativo a realizar permitió construir el objeto de la investigación  
(conocimiento de una realidad) bajo la permisa para las investigadoras, de la subyacencia de  
supuestos teóricos relacionados en una concepción general de la cultura propia de la población  
humana seleccionada que se investigó en San Juan de los Morros, Estado Guárico, Venezuela.  
En tal sentido, se describió lo que se encontró detrás del accionar social, por lo que todo cuanto  
fue considerado de carácter fenomenológico (Leal, 2008), se estudió asimismo los significados  
que los hechos y circunstancias surgieron desde el punto de vista de las investigadoras.  
El Método  
La presente investigación se sustentó bajo la tendencia del enfoque Cualitativo con  
paradigma Post-positivista, ya que se le da importancia al conocimiento de la propia experiencia  
humana, a la subjetividad como fuente de entendimiento y el relato de los distintos actores, que  
sirven de punto de referencia para construir el conocimiento social y la historia misma lo cual  
constituye el objeto del estudio.  
A propósito de esto, Maldonado (2000) señala que la investigación cualitativa: Es un  
conjunto de descripciones analíticas de escenarios culturales, situaciones, eventos, personas e  
interacciones personales, recreando lo que sienten y piensan los participantes, ya sea de manera  
explícita o implícita, a fin de estudiar la vida humana donde ella naturalmente ocurre. (p. 3).  
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Cabe destacar, que en una investigación con parámetros cualitativos el investigador es el  
principal instrumento de recolección de datos, trascripción, análisis e interpretación. En  
consecuencia, se enfatiza la importancia del investigador en relación a sus aspectos éticos -  
morales y básicos. Por su parte, Martínez (2012) al hacer referencia a las ciencias humanas,  
plantea que “…estas están rodeadas de una realidad muy compleja para tratar de explicarlo de  
manera analítica-mecanicista” (p.76).  
Según Martínez (2007), la realidad es tan complicada, que es conveniente conocer la  
misma bajo una visión holística, lo que permitiría ver el fenómeno de una manera total,  
integradora, en constante interacción, de modo que la tendencia cuantitativa limitaría, este  
conocimiento, pues al estudiar la realidad, tiende a separar y aislar todos sus aspectos.  
A tal efecto, a continuación se especifican los supuestos filosóficos que dirigen la  
investigación.  
Epistemología, el episteme básicamente se entiende como conocimiento; la  
epistemología por su parte, es la ciencia que se encarga de estudiar la manera de acceder  
científicamente al conocimiento; es decir, es la ciencia filosófica que permite generar y validar  
nociones que a través de estudios rigurosos se convierten en teorías validas científicamente en el  
abordaje y producción o confirmación de conocimientos. En tal sentido, la ciencia desde la  
perspectiva cualitativa surge de la subjetividad e involucración entre el sujeto y el objeto.  
Ontología, se refiere a la esencia del objeto en su contexto. Para efectos de este estudio,  
el aula de clase se concibe como un espacio de comunicación, entendimiento, participación, y  
comprensión, donde cada experiencia es importante para el éxito del proceso de enseñanza y  
aprendizaje.  
Gnoseología, constituido porque el conocimiento que se genera entre los sujetos  
implicados (informantes clave), se da importancia a la relación que tiene existe entre ellos y con  
el entorno. En este caso, la relación fue sujeto- objeto involucrados y se considera de importancia  
el entorno. A este particular, el conocimiento surge de la dialéctica entre ambos.  
Axiología, se consideran los valores, que emergen de las vivencias del de los sujetos  
inmersos en esta investigación en su sentir cotidiano, en las relaciones interpersonales con su  
mundo de vida, tales como, la comunicación, el respeto, la cooperación, la ayuda mutua, la  
equidad, entre otros  
Teleológico, los ejes que direccionan esta investigación lo constituyen los diferentes  
objetivos de la presente investigación  
Informantes Clave  
En esta investigación participaron como informantes un docente y cinco alumnos de sexto  
grado de la Unidad Educativa ubicada en San Juan de los Morros, Estado Guárico, Venezuela”.  
Cada informante fue seleccionado en atención a su disposición favorable a colaborar con la  
investigación y sus identidades serán resguardadas, para lo cual se empleó pseudónimos.  
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Técnicas e Instrumentos Empleados en la Investigación  
De acuerdo al tipo de investigación con enfoque cualitativo, los procedimientos técnicos  
e instrumentos de recolección de datos utilizados fueron orientados y diseñados para permitir  
acceder a la información y obtenerla directamente de los informantes seleccionados. Las técnicas  
de observación participativa, las notas de campo constituyeron la base fundamental para obtener  
la información.  
En este orden de ideas, los aspectos observados fueron registrados en bitácoras diarias  
que posteriormente fueron interpretadas por parte de las investigadoras. De allí que las notas de  
campo representaron el pilar fundamental en el registro de las prácticas discursivas, los datos  
significativos concretos y los situacionales, con lo cual se logró reflejar lo que se observó y se  
escuchó en el transcurso de la investigación.  
Triangulación  
Según Taylor y Bodgan (1990) la triangulación consiste en “la combinación, en un  
estudio único, de los distintos métodos o fuentes de datos”. Basado en ello se realizó la  
triangulación, combinando los contenidos de las notas de campo, los registros, las entrevistas y  
todos los documentos y fuentes de datos pertinentes al problema investigado. Con esto se logró  
la comprensión clara y precisa de las opiniones y juicios emitidos por las personas estudiadas,  
apreciándose de manera detallada la situación en cuanto a los distintos escenarios y aspectos  
observados.  
Técnicas de Interpretación.  
El proceso de interpretación no constituyó una etapa precisa o temporalmente  
determinada en el proceso de la investigación, por el contrario fue ocurrente a la recogida de  
datos y su categorización. Sobre ellos se trabajó en forma exhaustiva.  
Los datos a obtener a través de los diferentes instrumentos a aplicar fueron llevados a  
textos escritos textualmente, dividiéndolos o segmentándolos en unidades significativas,  
conectándolos aspectos más específicos mediante la interpretación y el proceso reflexivo.  
Interpretación de la Información  
Según Martínez (2012) la categorización consiste en, categorizar o clasificar las partes en  
relación con el todo, de describir categorías o clases significantes de ir constantemente diseñado,  
rediseñado, integrando, reintegrando el todo y las partes a medida que se revisa el material y va  
emergiendo el significado de cada sector, evento, hecho o dato  
Resultados del Proceso de Observación.  
Categoría: Gestual.  
Unidad de Observación  
Lo Observado  
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Cruzamiento de brazos.  
Parada detrás del escritorio  
Contacto ocular pronunciado  
Ojos entrecerrados  
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Brazos en “jarra”  
GESTUAL DEL DOCENTE  
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Piernas ligeramente separadas  
Giros de inspección con la cabeza  
Señalamiento con los dedos  
Desplazamiento constante en el aula.  
Expresión de seriedad en el rostro.  
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Cuadro 1  
La gestual del docente (comunicación no verbal) prácticamente características ritualistas  
enfatizadas por el hecho de que periódicamente las repiten. Así en el proceso de observación se  
detectó que el maestro inicia cada clase apelando a un gesto característico de autoridad, como  
por ejemplo, cruzar los brazos, pararse detrás del escritorio, permanecer totalmente impasible  
detrás del escritorio. Caminar con ímpetu y desafiante hacia los alumnos. El contacto ocular se  
hace muy pronunciado.  
En su intento por proyectar una cierta conducta grave, enfatizar su papel de autoridad y  
fortalecer su terrible presencia, los maestros permanecen inmóviles ante el grupo. En ocasiones,  
un aire de aflicción cruza su frente como si tratasen de aparecer como nobles y desinteresadas  
víctimas. Con ojos entrecerrados, los brazos en “jarra” y las piernas ligeramente separadas para  
causar la impresión de un cuerpo firmemente equilibrado, capaz de repeler y luchar contra los  
intentos de subversión, los maestros giran la cabeza de un modo firme, muy parecido a la cámara  
de vigilancia de las tiendas departamentales. Esta postura autocorriente y mecánica tiende a  
reforzar el aspecto de seriedad de la ocasión y contribuye al engrandecimiento artificial del  
maestro como un ser in abominable, impenetrable y todo poderoso.  
El maestro se va reduciendo a la calidad de jefe absoluto, y el conocimiento es trasmitido  
mecánicamente.  
Abundan las palmadas para llamar la atención y los golpes sobre el escritorio, sin  
embargo, son escasos los gestos de aprobación y afectividad hacia el alumnado. El contacto  
corporal docente-alumno es muy limitado. El maestro se mantiene distante.  
Resultados Del Procesos De Observación  
Categoría: El Discurso.  
Unidad de Observación  
Lo Observado  
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muy bien, saquen sus cuadernos y lápices y ahora sus libros  
de texto en ...”  
“demostramos ser educados cuando nos comportamos de  
esta manera ...”  
“escucho alboroto, escucho murmullos”  
veo alumnos flojeando”  
El Discurso  
“no están prestando atención”  
“silencio”  
“manténganse trabajando”  
“ hay gente de pie”  
“niños como ustedes están en 6to. grado, son responsables”  
tráiganme el trabajo realizado uno a uno”  
“no lleguen sudados después del recreo”  
Cuadro 2  
El discurso adquiere forma de monólogo exasperante y es empleado por el maestro para  
definir la situación o el contexto de la institución. Ocasionalmente, el contexto es tan ambiguo  
que debe ser definido en repetidas ocasiones por el docente, de modo que los estudiantes sepan  
exactamente lo que se espera de ellos.  
El discurso del maestro hace uso de declaraciones y proclamas que algunas veces son  
denominados “performance”. Un performance en términos de McLaren (1995) es un acto o  
discurso que da el ser a un estado convencional de cosas. Por ejemplo, cuando una maestra decía  
algo como “niños como ustedes están en 6to grado son responsables”, con ello no sólo mostraba  
un estado de cosas, sino que realmente daba vida a ese estado de cosas. Además de los  
performance, los maestros empleaban formas verbales indirectas como “hay gente de pie”,  
“escucho alboroto”, “escucho murmullo”, “veo alumnos flojeando”, “no están prestando  
atención” es una forma indirecta de ejercer el poder a través del discurso.  
El discurso también permite que los maestros establezcan la escala o la frecuencia de las  
respuestas en los estudiantes. Si se presume que un estudiante no sigue las instrucciones, el  
maestro puede solicitar que presente alguna evidencia de que entendió los procedimientos. La  
falta de tal testimonio puede resultar en una reprimenda severa o en una amonestación.  
Manténganse trabajando, es una frase que constantemente emplea el docente. Enfrascarse  
en el trabajo constituye como un estado de gracia. Si por el contrario los alumnos se involucran  
en algún juego, son amonestados y castigados. Los infractores y transgresores se vuelven  
“contaminadores” del sagrado lugar de trabajo. Esto deja ver claramente que en el aula está la  
manipulación del poder por el poder mismo. El ejercicio conspicuo del poder ocurre  
generalmente cuando los estudiantes ejercen acciones que no responden a las prioridades y  
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planes de los maestros. Por ejemplo, si un estudiante tiene que ir al baño, el docente responde  
generalmente no, cuando claramente no existe razón para negar el permiso, excepto por un  
inapropiado y gratuito ejercicio del poder por parte del docente. Otro ejemplo es cuando los  
estudiantes son incesantemente exhortados a mantenerse ocupados en una tarea específica, la  
exhortación adoptada por lo general la forma de una proposición sagrada, más que la de una  
técnica reconocida de manejo, diseñada para ayudar al maestro a sobrevivir, hay pocas  
oportunidades para que el estudiante interprete el significado de estar ocupados o el valor de las  
tareas asignadas.  
Reflexiones  
La existencia en el aula es vivida dentro de una multiplicidad y pluralidad de discursos  
cambiantes, anclados material y simbólicamente en rituales tanto gestuales como orales a través  
de los cuales el maestro manifiesta su autoridad y poder. En el aula diversos discursos luchan  
por el dominio, y el docente tiene el cometido de privilegiar interpretaciones particulares de  
cómo debería ser entendida y enfrentada la vida cotidiana.  
Las clases observadas tenían poder rituales mediante una serie de postulados y directrices  
que parecían incuestionables. La mayor parte se enseñaba verbalmente, y gran parte del  
contenido difundido por los docentes no era susceptible de verificación, pero tampoco era  
vulnerable a la falsificación. A pesar de la monótona repetición, la invariación y la formalidad de  
la institución en el aula, casi todos los estudiantes se adaptaban a lo que se referían de ello, si  
bien su conformismo no implicaba en la mayoría de los casos, el conocimiento. En tanto que el  
conformismo no necesariamente entrañaba la creencia de los estudiantes en los valores de la  
escuela, servía como índice de la aceptación de dichos valores y de un ajustarse a los códigos y  
convenciones culturalmente postulados en la escuela.  
El discurso, es una configuración cultural y política de significadores, mediante la cual se  
inscriben las ideologías. El discurso deviene en la generalidad de los casos en un monólogo  
exasperante, y el docente tiende a acompañarlo de toda una gestualística ritualisticamente  
concebida para definir quién tiene la autoridad y el poder en el aula. De esta manera el salón de  
clase se convierte en campo Homérico de batalla donde se libran constantemente luchas en torno  
a las relaciones existentes de poder.  
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