INNOVA Research Journal, ISSN 2477-9024  
(
Enero-Abril 2021). Vol. 6, No.1 pp.257-272  
Correo: innova@uide.edu.ec  
Incomprensión o legitimación del concepto de Autoridad. ¿Qué se busca en  
Ecuador?  
Misunderstanding or legitimation of the concept of Authority. What are you  
looking for in Ecuador?  
Universidad Central del Ecuador, Ecuador  
Fecha de recepción: 5 de agosto de 2020 - Fecha de aceptación: 29 de diciembre de 2020  
Resumen  
Este artículo se enmarca en cuestiones de filosofía política-educativa y tiene como objetivo  
fundamental analizar el fenómeno de la “crisis de autoridad” en la educación ecuatoriana; en el  
sentido que la autoridad tanto en su discernimiento como aplicación parece haber sido mal asociada  
al poder o deslegitimada. Los tropiezos dentro del sistema escolar podrían estar relacionados  
estrechamente con la “crisis de autoridad”. La investigación es de carácter documental, teórica,  
desde la perspectiva filosófica a través de la hermenéutica como método y técnica de interpretación  
y la dialéctica. Este artículo destaca el pensamiento B. Robbes, para quien la autoridad ocupa un  
lugar esencial en el proceso educativo, especificando que la “autoridad autoritaria” es un abuso de  
poder mientras que la “autoridad evacuada” es el déficit en el ejercicio de la autoridad, por  
consiguiente, ambos tipos de actitudes entrañan riesgos para el niño y/o el adolescente. Además,  
se ha considerado el pensamiento de Hannah Arendt, así como otros autores con el objetivo de  
ampliar el significado de autoridad para una convivencia en el entorno escolar saludable, que  
requiere de la misma para hacer efectiva la labor educativa. La “crisis de autoridad” en testimonios  
de profesores en Ecuador y otros países los enfrentan con la pérdida de autoridad, ya sea porque  
los estudiantes “no los respetan” o porque los propios profesores no la ejercen en el aula (falta de  
legitimidad).  
Palabras claves: Autoridad, legitimidad, educación, profesores  
Abstract  
This article is part of the questions of political-educational philosophy. It aims to analyze the  
phenomenon of the “crisis of authority” in Ecuadorian education, both in its discernment and  
application. Authority seems to have been improperly associated with power or delegitimized. It  
also appears that the difficulties within the school system are closely related to the “crisis of  
authority”. The research is documentary, theoretical, from the philosophical perspective through  
hermeneutics as a method and technique of interpretation and dialectics. This article highlights  
Robbes’ though, for whom authority holds a needed place in the educational process, specifying  
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that “authoritarian authority” is an abuse of power while; “evacuated authority” is the deficit in the  
exercise of authority, and, therefore both types of attitudes entail risks for the child and-or  
adolescent. Besides, the thought of Hannah Arendt, as well as other authors, has been considered  
to expand the meaning of authority for a healthy coexistence in the school environment, which  
requires it to make effective the educational work. The “crisis of authority” in testimonies of  
teachers in Ecuador and other countries faces them with the loss of authority, whether because  
students “do not respect them” or because the teachers themselves do not exercise it in the  
classroom (lack of legitimacy).  
Keywords: Authority, legitimacy, education, teachers  
Introducción  
La labor de los profesores sufre actualmente de un malestar creciente, resultante de lo que  
algunos autores como Ardent, Renault, entre otros, denominan “crisis de autoridad”, mientras  
que existen autores, como (Prairat E. , 2010) que prefieren el concepto de “erosión” al de crisis.  
Autores como (Enkvist, 2006), por el contrario, prefieren en “repensar en la educación”. Sin  
embargo, hablar de una crisis o erosión de la autoridad nos lleva a cuestionar el principio mismo  
de la autoridad. Al parecer hoy en día la autoridad ya no está plenamente reconocida en las  
escuelas, colegios y/o universidades y es objeto de preocupación y debates.  
La “crisis de autoridad” se presenta por un lado, en el entorno escolar por la falta de  
respeto a la autoridad, por la indiferencia de los alumnos, sin embargo, hay algunos casos más  
complejos como la transgresión de las normas, la desobediencia, la agresión y la violencia  
(
Favre, 2007). Por otro lado, parece que hay una falta de autoridad o la falta de legitimidad para  
ejercer la misma (Sánchez, 2006). Todos estos factores, afectan y conciernen principalmente a  
los profesores, las instituciones educativas, los padres y la sociedad.  
Puesto que la autoridad se la ha confundido en ocasiones con autoritarismo, con alguna  
forma de poder o de violencia parece haber sido desplazada. Con todo, la autoridad excluye el  
uso de medios externos de coerción; donde se utiliza la fuerza, la autoridad ha fracasado. “La  
autoridad, por otra parte, es incompatible con la persuasión, que presupone igualdad y funciona  
a través de un proceso de argumentación…” (Arendt, La crise de la culture: huit erxercises de  
pensée politique. , 1972).  
Este artículo nos permite reflexionar en el concepto de autoridad, mismo, que al parecer  
se ha deslegitimado en la educación (Roelens, 2018), por tal razón se pretende clarificar el  
concepto de autoridad y su necesidad en el sistema educativo (Robbes, L'autorité éducative dans  
la classe, 2020).  
La educación ecuatoriana ha esbozado los conceptos de autoridad en el medio de  
diferentes reformas educativas, misma que, se podría asumir que se encuentra en crisis y, por lo  
tanto, se podría vincular desde un ángulo a la crisis de educación ecuatoriana por su  
desestimación. También, existen esnobismos educativos contemporáneos en Ecuador, como  
virtuales y/o la desconstrucción en el proceso enseñanza-aprendizaje, los cuales asimismo  
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podrían tener relación con la autoridad. De esta manera, este artículo resulta como una necesidad  
de reflexión con respecto a la “crisis de autoridad”.  
La reflexión propuesta en este artículo evoca principalmente a lo referente a la autoridad  
y no se queda simplemente en la “denuncia”, pues intenta elaborar una alternativa, un modo de  
reconstruir al estudiante mediante la autoridad.  
La estructura de este artículo comprende el resumen, la introducción, marco teórico,  
metodología, análisis de resultados, resaltando la perspectiva de varios filósofos y pedagogos, se  
ha utilizado métodos y técnicas hermenéuticos. En la sección final, se establecen las  
conclusiones y las recomendaciones.  
Autoridad en la Educación.  
La escuela, colegio y universidad generan expectativas, metas e incluso ansiedad. Por lo  
general, se entiende que en las instituciones educativas se debería plantear como eje fundamental  
una convivencia y relaciones adecuadas -entendidas estas como cordiales, tolerantes y  
respetuosas entre todos los miembros-. A menudo, podemos decir que un lugar sin conflictos es  
una utopía y pues es lo que los padres, alumnos, profesores y toda la sociedad podría desear. Sin  
embargo, es ilusorio pensar una institución sin conflictos, en vista que los estudiantes, padres,  
directivos y los profesores tienen ideales, sueños e intereses que pueden ir a un objetivo común  
pero que también corresponden a diferencias propias de cada ser humano y al entorno social en  
el que cohabitamos.  
En el entorno social actual se ha considerado el tema de la autoridad, su pertenencia y/o  
su necesidad en la educación. En muchas ocasiones los profesores se sienten impotentes,  
considerando que su autoridad podría no estar respaldada por el sistema educativo, ni por las  
familias de los alumnos. La “crisis de autoridad” desde la visión de los profesores tienen que  
manejar en soledad acompañada primero de problemas académicos y luego de una falta de  
respeto (Obreras, 2001). La autoridad en la educación, por lo tanto, sigue siendo una cuestión  
problemática para la profesión docente en su conjunto. De lo expresado, cabe preguntarse ¿Esta  
ya funcionando la educación sin autoridad? ¿Debería “resucitarse” y/o legitimarse el concepto de  
autoridad?  
En primer lugar, conviene definir el término Autoridad (Espot, 2006), situándolo en el  
contexto de la educación. La autoridad viene del latín auctoritas, que a su vez se deriva de la  
palabra auctor, y del verbo augere (aumentar). A partir de esta definición etimológica, la  
pregunta que se puede hacer es la siguiente: ¿Qué es la autoridad del autor? ¿Qué es lo que  
aumenta? La respuesta podría resultar evidente: la autoridad de la que se habla aquí es la que  
autoriza a un auctor (autor), es decir, a cualquier persona que exprese su autoridad, a sacar a  
relucir un tema respecto a lo que quiere transmitir. Por lo tanto, es una autoridad en la que  
profesores y alumnos se ven reconocidos en una reciprocidad basada en una competencia  
admitida, una confianza compartida y un respeto real, elementos que son necesarios para el buen  
funcionamiento de las clases, la convivencia en las mismas y para la comprensión mutua.  
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En segundo lugar, el pensamiento de Robbes es importante para comprender la necesidad  
de autoridad en el proceso educativo. De hecho, para (Robbes, Se défaire de l’autoritaire, 2004),  
la autoridad es esencial dentro de la educación; afirma: “El reconocimiento mutuo y negociado  
es el elemento esencial en el proceso de legitimación de la autoridad y es esencialmente de  
naturaleza educativa. La autoridad es sinónimo de educación”. Partiendo de esta cita, se pueden  
hacer algunas observaciones: Robbes menciona que la autoridad es mutua, es decir, que hay una  
aceptación entre la persona que ejerce la autoridad y la persona que la acepta; asimismo, en  
opinión de Robbes, la autoridad debe reconocerse, no como un acto de sumisión, sino por el  
contrario, como una autoridad que busca perpetuar e influir positivamente en el niño.  
Además, Robbes define a la autoridad como sinónimo de educación, lo que significa que  
la autoridad es educación y hace posible la pedagogía. Para Robbes, la autoridad es constitutiva  
de la educación: autoridad estatutaria (ser autoridad), autoridad autoritaria (tener autoridad) y  
autoridad de capacidad (hacer autoridad), lo que permite reforzar y aclarar el papel de la  
autoridad en la educación. Las tres concepciones de la autoridad coadyuvan en la autoridad  
educativa, (Robbes, Les trois conceptions actuelles de l’autorité, 2006) ser la autoridad - la  
autoridad estatuaria (potestas) - es estático, no negociable, puede ser una condición necesaria  
para ejercer la autoridad, pero no suficiente porque coloca a su titular en una posición asimétrica.  
Tener autoridad nos devuelve a la etimología primaria de auctor. La autoridad, por lo tanto,  
permite a los hombres convertirse en el autor y dueño de su propia vida para aceptar enfrentarse  
al otro con su conocimiento y su falta. Hacer autoridad es la autoridad de la capacidad, es decir,  
la capacidad del autor de permitir, aumentar, enriquecer, desarrollar (augere) la autonomía en la  
otra persona.  
En este punto, parece importante señalar la distinción latina entre auctoritas y potestas  
porque estos dos términos definen la autoridad en diferentes matices. La auctoritas no depende  
de ninguna autoridad. De hecho, nadie está investido con ella porque viene de la persona misma,  
lo que nos lleva al verbo augere, que significa alentar y asegurar el buen crecimiento y progreso  
de alguien. Por el contrario, la potestas es un poder basado en la función, rango o estatus, lo que  
significa, un poder legal/reconocido por las instancias superiores de la sociedad como los  
militares, el poder judicial, los intelectuales. Por lo tanto, surge una nueva pregunta: ¿Qué tipo de  
autoridad deben ejercer los profesores? Prairat, nos señala la necesidad de una autoridad  
educativa (Prairat E. , 2012), misma que apunta al crecimiento del individuo (augere) y que se  
reconoce (potestas).  
Según Robbes, el concepto de autoridad se organiza de forma triangular (ver figura 1), de  
modo que cada polo subyace a actitudes y comportamientos claramente identificables que avalan  
la intervención del profesor. Así pues, se considera que la autoridad es necesaria para la escuela,  
y la verdadera autoridad sólo puede ser una autoridad fundamentalmente educativa, que tenga en  
cuenta los tres significados inseparables de ser autoridad, tener autoridad y hacer autoridad.  
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Figura 1  
Las tres concepciones de la autoridad  
Las Tres Concepciones de la Autoridad detalla las tres nociones de la autoridad; estos tres  
significados deben trabajarse juntos. La posición estatutaria ("Yo soy el maestro") no es  
completa para que los estudiantes reconozcan y obedezcan la influencia del maestro, se necesita  
la capacidad para ejercer la autoridad y el hacer autoridad. Robbes, B. (2006). Les trois  
conceptions actuelles de l’autorité. Cahiers pédagogiques, 28  
En tercer lugar, se analiza el concepto de Hanna Arendt, (Arendt, La crise de la culture:  
huit erxercises de pensée politique. , 1972), quien manifiesta que “La autoridad implica una  
obediencia en la que los hombres conservan su libertad”. Se señala dos aspectos de este  
concepto. Obedecer es etimológicamente “ou-oir”, es decir (escuchar delante de); en esta  
perspectiva la autora distingue la obediencia como un acto de escucha activa que implica tener  
en cuenta lo que se dice e integrarlo, o no. Por lo tanto, en concepción de Arendt, la obediencia  
(iniciativa de los propios sujetos) obliga a conservar la libertad, del hecho de que obedecer a la  
autoridad y obedecer bajo coacción no es lo mismo. La obediencia no se basa en la coacción  
física, ni en la sumisión; es el fruto de un proceso activo de conjunción de la obediencia y la  
1
libertad (Arendt, La crise de la culture, 1972) que se comprometen para asegurar la buena  
calidad de la convivencia.  
De hecho, según Arendt, el uso de la coacción por medio de la fuerza se opone a la  
autoridad, pues, en una situación de autoridad la legitimidad y la corrección de la jerarquía es  
reconocida por todos, por lo que la autoridad así definida no se ejerce de manera coercitiva, sino  
como una llamada a la libertad, porque en ningún caso restringe la libertad. Además, en opinión  
de Arendt, el problema de la educación radica en que los niños y adolescentes no reconocen a los  
adultos como una autoridad situada por encima de ellos, y al no reconocer su autoridad forman  
un grupo con sus propias dinámicas y opiniones. Por lo tanto, ¿Cómo reaccionan cuando los  
niños/ adolescentes entran en grupo?, ¿A qué tipo de autoridad siguen?  
1
La libertad que resulta de una elección libremente consentida.  
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La preocupación radica cuando los niños que entran en un grupo no tienen la oportunidad  
de tomar sus propias iniciativas porque prevalecen las reglas del grupo dominante. Arendt  
explica que la tiranía de la mayoría ejerce inevitablemente una superioridad absoluta que ata a la  
libertad, es decir, que la fuerza de la mayoría dirige a los miembros del grupo manipulándolos,  
especialmente mediante el uso de un discurso seductor, que evidentemente es perjudicial para los  
2
adultos y más para los jóvenes y los niños; esto es, lo que Aristóteles llamaba demagogia . En  
esta situación, Arendt, señala que la emancipación de los niños y adolescentes es la tercera  
mayor emancipación de los últimos años y que no puede ser evaluada de la misma manera como  
las emancipaciones de los trabajadores y la de las mujeres; pues estas últimas emancipaciones  
han tenido un efecto positivo y liberador; son reales en el sentido de que han roto la influencia de  
los demagogos.  
En este contexto, Arendt explica que la emancipación de los niños es perjudicial para  
ellos mismos y para el mundo, porque para liberarse de los adultos, caen en una “autoridad” de  
los grupos. Como resultado, los niños/adolescentes reaccionan de manera conformista o son  
excluidos y corren el riesgo de caer en la delincuencia juvenil, lo que conduce a una axiomática y  
atroz confusión de la auténtica autoridad. Es por lo tanto necesario, preguntarse nuevamente  
sobre la legitimación y clarificación de la autoridad en el sistema educativo.  
Por último, distinguiremos el enfoque de (Gadamer, 1996), “la autoridad no se recibe,  
sino que se adquiere y debe ser necesariamente conquistada por quien la reclama. Se basa en el  
reconocimiento, por lo tanto, del propio acto de la razón, que, consciente de sus límites, concede  
una mayor perspicacia a los demás”. Entendida así en su verdadero sentido, la autoridad no  
tiene nada que ver con la obediencia ciega, está directamente vinculada al reconocimiento; es  
decir, obedecer a la autoridad significa establecer una analogía de confianza, que nada tiene que  
ver con la sumisión (Marcelli, 2009). En efecto, el autor expone que la autoridad no se basa en  
un acto de sumisión o entrega, por el contrario, es un acto de reconocimiento.  
En este sentido, la autoridad se hace indispensable para evitar la manipulación en los  
grupos, mantener el respeto entre alumnos y profesores (y viceversa), fomentar la tolerancia y el  
respeto entre los propios alumnos, prevenir actos de violencia, notificar y denunciar el  
autoritarismo, las amenazas o la intimidación.  
De hecho, en torno a todos los conceptos de autoridad examinados anteriormente gravitan  
valores como el respeto, la libertad, tolerancia y el reconocimiento al servicio de la transmisión,  
que hacen la autoridad legítima e indispensable para la estructura de cualquier sociedad.  
La crisis de autoridad.  
En la actualidad profesores, directores, así como también padres de familia se enfrentan a  
problemas de autoridad, mismos, que causan una preocupación permanente y creciente.  
2
Aristóteles veía la democracia, en lo que respecta a la influencia de los demagogos, como una desviación de lo que  
él llamaba “gobierno constitucional”. Quien manipula a las masas o a ciertos grupos, de hecho, es capaz de usar el  
poder para su propio interés, en lugar de apuntar al bien común. Este es el sello distintivo de las constituciones  
"desviadas", en contraposición a las constituciones “rectas”.  
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En primer lugar, la autoridad parece confundirse con el autoritarismo. Entonces, parece  
que la autoridad está en “crisis” porque no se reconoce, pero también porque no parece que se  
ejerza suficientemente, de modo que, actualmente la autoridad es una de las principales causas  
3
del descrédito de la autoridad educativa . Parece que esta autoridad es un problema del que se ha  
hablado desde hace varios años. En esta etapa, (Alain, 2004) cita en El fin de la autoridad que  
es una crisis estructural de la democracia, una crisis de legitimidad sin precedentes”. Renaut  
expresa que la “crisis de autoridad” es una crisis de la democracia, que se refleja en las  
sociedades que no aceptan la autoridad.  
Desde esta perspectiva, los profesores expresan que la “crisis de autoridad” es una  
situación difícil de superar, pues, por un lado hay un malestar docente (Esteve, 1994) el mismo  
que debe impulsar al ámbito educativo a buscar soluciones que puedan erradicar esta crisis y  
malestar en razón de legitimar el lugar de la autoridad en la educación.  
Algunos profesores caen en posiciones autoritarias al confundir el autoritarismo con la  
autoridad. El autoritarismo aparece como un defecto en el ejercicio de la autoridad (potestas)  
porque se basa en un poder arbitrario en el que alguien ocupa el lugar de la ley. El profesor  
autoritario coloca su práctica en el eje de la dominación-omnipotencia, es decir, busca gobernar  
esperando sólo la sumisión, ignorando al estudiante en su otredad. Uno de los recursos más  
utilizados por un profesor autoritario es generalmente la intimidación, que puede generar temor a  
una sanción disciplinaria, a la repetición del curso y, a veces, incluso actos de agresividad.  
Estos actos de intimidación van alejados de la verdadera concepción de la disciplina,  
misma que a los ojos de John Dewey es positiva y constructiva, necesaria en la educación para  
evaluarse, extender la visión y la imaginación, es genuina y descansa en el poder del  
pensamiento (Rich, 2010). Dewey ha notado que la disciplina se ha asociado más bien en una  
visión negativa, como aplicación de restricciones, sin embargo, es una visión aislada y va  
desviada de la autoridad que es necesaria en la educación.  
Según los profesores, la autoridad de los mismos ya no es reconocida. Tradicionalmente,  
los profesores eran considerados como partidarios del conocimiento o por lo menos sentían que  
lo eran (Allec & Jorro, 2009). Desafortunadamente, según ellos, hoy en día el reconocimiento de  
su autoridad se ha desvanecido. El concepto de autoridad ya ha experimentado tensiones que a  
menudo se equiparaban con el autoritarismo y el miedo. Recientemente, los profesores e incluso  
los padres de familia comentan que sus alumnos/ hijos no los respetan, expresando su impotencia  
para transmitir enseñanzas y directivas. El profesor en muchas ocasiones tiene el conocimiento y  
las “ganas de enseñar”, así como también hay estudiantes que del mismo modo tienen las “ganas  
de aprender”, pero, ¿qué sucede con los estudiantes que no siempre quieren aprender? Los  
profesores con su experiencia, conocimiento y valores podrían identificar habilidades, destrezas  
y gustos diferentes, sin embargo, los alumnos que suelen comportarse agresivamente contra los  
profesores o contra sus amigos, por ejemplo con los “retos” agresivos (El Comercio, 2020)  
radican en situaciones concretas reconocidas en la vida cotidiana de las instituciones educativas  
3
Autoridad educativa. - Es sobre todo un vínculo antropológico consustancial a la existencia de la especie, un rasgo  
distintivo seleccionado que se ha convertido en una relación fundadora de la humanización, al mismo tiempo que un  
principio regulador del vínculo social (Marcelli, 2003; Gauchet, Blais & Ottavi, 2008).  
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que motivan a encontrar adecuadas soluciones a los desafíos de la autoridad en la educación  
actual.  
La falta de autoridad se expresa en las constantes denuncias de los profesores, de la que  
se citan varios ejemplos en diferentes países: “Hay que recuperar la disciplina y la autoridad en  
la escuela” (El Pais, 2017), “La pérdida de autoridad es un problema de la sociedad en su  
conjunto, no es específica del aula” (La violencia escolar quebranta la autoridad docente en el  
aula, 2018) (Aunión, 2011), “Los profesores denuncian su pérdida de autoridad ante los  
alumnos” (ABC Sociedad, 2015), “La desvalorización del rol docente” (Gavilán, 1999) “¿Es  
posible la educación sin autoridad? Una mirada sobre el problema de la autoridad en la  
educación escolar de los adolescentes y jóvenes” (Diker, 2007), “El Ministerio de Educación del  
Ecuador rechaza cualquier agresión contra los profesores” (El Telegrafo, 2018), “Devolver la  
autoridad a los profesores” (Vázquez, 2009). El ministro de educación francés, Jean-Michel  
Blanquer señala la restauración de la autoridad como una prioridad (Blanquer, 2016).  
Varias de las citas mencionadas anteriormente señalan el debilitamiento del principio de  
autoridad en el aula, que se ignora principalmente y que a los ojos de los filósofos, pedagogos,  
psicólogos y profesores es una de las consecuencias de las circunstancias sociales generales, así  
como de las circunstancias familiares. Esta “crisis de autoridad” ha provocado situaciones  
difíciles en la educación, que dificultan la convivencia en el aula y, más aún, que no permiten  
una labor educativa eficaz. De hecho, muestran que el concepto de autoridad ha sufrido un  
proceso de descrédito generalizado (Duarte Carmona, 2014), por lo que parece que la “crisis de  
autoridad” está en la cima del sistema escolar y es representativa de la situación general.  
La crisis de autoridad ya analizado en vista que las “reformas”, la dominación de los  
grupos y el autoritarismo han tenido el privilegio de dejar de lado la autoridad, lo que obliga a  
pensar en el nuevo rol del docente (Torres, 2004). La educación ha sido desvalorizada por la  
legitimidad de autoridad, la capacidad del docente para ejercerla y la trilogía que debe haber  
entre padres, autoridades y estudiantes.  
Autoridad en Ecuador.  
Los resultados de la crisis de la educación en Ecuador se relacionan en gran parte por la  
crisis de valores en los niños y jóvenes, el docente “no tiene autoridad” y se representa como la  
década nefasta” (El Comercio, 2019). En el caso de los profesores ecuatorianos, en su mayoría  
piensan que el concepto de autoridad ha perdido su relevancia en la escuela. Por un lado, el  
profesor parece carecer de legitimidad para ejercer la autoridad, y, por otro lado, hay un aumento  
de los actos violentos que conducen a la indisciplina, la desobediencia y la falta de respeto hacia  
el profesor (El Universo, 2018). De hecho, en los últimos años, no se sienten “protegidos”  
porque, según ellos, “cada vez es más difícil convivir en el aula”.  
Esta pérdida de autoridad ha provocado dificultades en la práctica de la enseñanza, el  
enfrentamiento directo de los alumnos con los profesores, el vandalismo y la destrucción de los  
materiales escolares en algunos casos (El Universo, 2018). En efecto, los profesores consideran  
que el problema de la autoridad siempre ha existido, pero que en la actualidad es substancial. Por  
ejemplo, citan varias causas como la revolución tecnológica, la devaluación del papel de la  
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enseñanza, la devaluación del sentido de la autoridad. Los profesores creen que los procesos del  
mundo digital han transformado la educación, y que las escuelas deben tener esto en cuenta,  
pues, la forma en que se expresa el respeto a la autoridad va de la mano de un cambio mucho  
más profundo en la sociedad en su conjunto.  
Además, la educación, en el caso particular de Ecuador, planteó durante diez años  
escuelas del milenio y en el gobierno actual, una alternativa de la Nueva Escuela que “conecta la  
educación con la realidad y el entorno”, proyectos que al parecer no se han vivificado y que  
demandaron por parte de los padres de familia, docentes y directivos la recuperación de la  
pedagogía y el prestigio social del docente (Luna, Opinion, 2020).  
En este sentido, los programas que Ecuador ha enfrentado en el ámbito educativo podrían  
considerarse que no han reflejado toda la realidad ecuatoriana, es decir, sin sentido común; en  
palabras de Aristóteles con una referencia ineludible para entender la autoridad para la acción  
individual, como una concepción aislada de los demás, sin un sentido integral para emprender las  
tareas necesarias en beneficio de la comunidad educativa y social. Estas reformas en Ecuador, no  
son sólo económicas, sino que tiene que ver con la cultura de masas, la sociedad de consumo y la  
globalización.  
Por una parte, las reformas se han vinculado a la mercantilización mundial y a un informe  
que en “en términos de calidad educativa estamos mal” (Luna, El Comercio, 2014), mismas que  
parece que han llevado a suponer que los programas de educación se están alejando de la  
realidad y la identidad de un país. Por otra parte, varias autoridades que nos representan en  
Ecuador han sido cuestionadas en su función pública, moral y ética, situaciones, que afectan y  
afectarán a la sociedad ecuatoriana. No obstante, es momento que Ecuador se prepare para los  
desafíos en la educación (Cabrera & Espinoza, 2008), que nos conllevan a alejarnos de cualquier  
tipo de comercialización de la educación y cuestionarnos por la crisis de la educación en sí  
misma.  
Los problemas de la educación que se enmarcan en la legitimización de la autoridad no  
deben ser vistos álgidamente, pues, es a través de los profesores, directores, padres, quienes  
constituyen elementos indispensables para dirigir, orientar, formar y construir los destinos de los  
ciudadanos, de la comunidad y los estudiantes.  
Ecuador podría estar en crisis por diversas razones políticas, económicas, sociales que no  
han sido analizadas en este artículo, pues, se ha centrado en la “crisis de la autoridad”, estando  
esta última saturada de la modernidad, globalización y deshumanización que es el mundo. A  
partir de este entorno, es valedero preguntarse, ¿Cuáles son los programas educativos que  
realmente benefician o beneficiarían a las comunidades en Ecuador? ¿Es apropiado que los  
estudiantes aprendan por televisión, radio o internet, dada la situación actual?, ¿Cuántos  
estudiantes cuentan con la tecnología necesaria para recibir educación en línea?, ¿Se han  
beneficiado directamente los estudiantes de los desayunos escolares?; se conocen casos como, el  
denunciado por autoridades del mismo Ministerio de Educación el 18 de junio 2019 en la fiscalía  
del Guayas, que productos del desayuno escolar han sido desechados como basura en un lote  
baldío en Monte Sinaí en Guayaquil “El Comercio” (Guayaquil, 2019). También el caso de  
1
36,9 toneladas de alimentos, que se pudren en la bodega de Correos del Ecuador en Tababela  
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Quito “El Comercio” (Orozco, 2020). Cuantiosas pérdidas de cientos de miles de dólares  
propiedad del pueblo ecuatoriano. Además, se conocen graves casos de abusos sexuales “El  
Comercio” (Medina, 2017), el Ministerio de Educación habla que existen cientos de denuncias  
(
882), el 63% de los casos, los agresores eran de los planteles donde estudiaban los niños,  
detectando que entre los agresores había autoridades, docentes, personal administrativo, de  
limpieza etc.,. Aampetra (Comisión de la Asamblea Nacional) que analizó casos de abuso sexual  
en el sistema educativo (Cevallos, 2018), concluyó que, departamentos de consejería estudiantil  
no detectan a tiempo abusos . Todos estos casos y problemas indicados ¿Contribuyen a que se  
provoque una crisis de autoridad?  
Todas estas preguntas y muchas más gravitan en la sociedad ecuatoriana y deben llevar a  
una reflexión de las autoridades correspondientes. Por lo tanto, la tarea de la educación sería  
restablecer los fundamentos de la autoridad desde el punto de vista conjunto de los padres, los  
estudiantes y los profesores.  
Metodología  
El objetivo esbozado en este artículo es el análisis del fenómeno de la “crisis de  
autoridad” en la educación, en el sentido que la autoridad tanto en su discernimiento como  
aplicación parece haber sido deslegitimada. Razón por la cual, la convivencia en el entorno  
escolar saludable requiere de la autoridad.  
La investigación, por lo tanto, es de carácter documental, teórica, desde la perspectiva  
filosófica a través de la hermenéutica como método y técnica de interpretación y la dialéctica. El  
artículo es un trabajo reflexivo enfocado en la autoridad como un problema de la educación,  
reflexionando mayormente en la educación ecuatoriana, vislumbrando un nuevo horizonte para  
la legitimación de la autoridad en la misma.  
En las conclusiones a través de una disertación filosófica se genera nuevos  
planteamientos y recomendaciones en la aplicación de la educación ecuatoriana.  
Resultados y discusión  
Para alcanzar el objetivo de esta investigación se realizó un recorrido por los pensamientos de  
diferentes filósofos, educadores, en torno a la autoridad en la educación, lo que permitió  
clarificar el concepto de autoridad y asentar su legitimidad. Los diferentes autores se detallan en  
la Tabla 1.  
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Tabla 1  
Autores y síntesis de sus aportes sobre la autoridad en este artículo.  
Nombre del Autor/año  
Aporte del autor sobre la autoridad  
Arendt, Hanna (1972)  
“La autoridad, por otra parte, es incompatible con la  
persuasión, que presupone igualdad y funciona a través de un  
proceso de argumentación…”  
Arendt, Hanna (1972)  
“La autoridad implica una obediencia en la que los hombres  
conservan su libertad”.  
Hans Georg Gadamer (1996)  
“La autoridad no se recibe, sino que se adquiere y debe ser  
necesariamente conquistada por quien la reclama. Se basa en  
el reconocimiento, por lo tanto, del propio acto de la razón,  
que, consciente de sus límites, concede una mayor perspicacia  
a los demás”  
Espot, Maria Rosa (2006)  
“La autoridad del profesorado necesita ser reforzada ante un  
nuevo concepto de autoridad que concita y reúna el prestigio  
del profesor, su coherencia de vida y el afecto generoso a sus  
alumnos”.  
Robbes, Bruno ( 2006)  
Prairat, Erick (2012)  
Robbes, Bruno (2020)  
La autoridad se organiza en forma triangular (ser la autoridad,  
tener la autoridad y hacer la autoridad)  
La autoridad educativa apunta al crecimiento de los  
individuos y el reconocimiento de los mismos  
“La autoridad es el reconocimiento mutuo y negociado es el  
elemento esencial en el proceso de legitimación de la  
autoridad y es esencialmente de naturaleza educativa. La  
autoridad es sinónimo de educación”  
Fuente: Elaboración propia.  
En la tabla 1 se detallan los autores, el concepto de autoridad y sus distintos aportes a fin  
de definir la autoridad. A partir de estos aportes, entendemos que la autoridad en la educación  
debe ser legitimada, pues, por un lado, evita la persuasión (influencia social de creencias,  
actitudes, intenciones, comportamientos) y, por otro lado, tiene que ver con el consentimiento,  
una escucha atenta y valoración de la autoridad sin ataduras, ni coacción, es decir, para que la  
autoridad sea reconocida promueve la libertad y se fundamenta en el reconocimiento inherente,  
no se la exige, es adquirida.  
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Tabla 2.  
Autores/medios de comunicación, síntesis de sus aportes sobre sobre “crisis de autoridad” en  
este artículo.  
Nombre de autor/medio de Aporte del autor/medio de comunicación sobre “Crisis de  
comunicación/año  
Gavilan, 1999  
autoridad”  
“La desvalorización del rol docente”  
Inger Enkvist, 2006  
“La crisis de la educación se explica porque se han  
introducido en las escuelas, en nombre del progreso  
científico, un conjunto de ideas erróneas acerca de lo que es  
educar personas”.  
Diker, 2007  
“¿Es posible la educación sin autoridad? Una mirada sobre el  
problema de la autoridad en la educación escolar de los  
adolescentes y jóvenes”.  
Vázquez, 2009  
Allec & Jorro, 2009  
Aunión, 2011  
“Devolver la autoridad a los profesores”  
“La autoridad de los profesores ya no es reconocida”.  
“La pérdida de autoridad es un problema de la sociedad en su  
conjunto, no es específica del aula”.  
ABC Sociedad, 2015  
“Los profesores denuncian su pérdida de autoridad ante los  
alumnos”.  
El País, 2017  
Jean-Michel Blanquer, 2016  
“Hay que recuperar la disciplina y la autoridad en la escuela”.  
Ministro de educación francés señala la necesidad del retorno  
a la autoridad.  
El Telégrafo, 2018  
“El Ministerio de Educación del Ecuador rechaza cualquier  
agresión contra los profesores”.  
El Comercio, 2019  
“…el docente “no tiene autoridad” y se representa como la  
década nefasta”.  
Fuente: Elaboración propia.  
En la tabla 2, se puntualizan en diferentes autores la “crisis de educación”, así como, se  
mencionan en algunos de los relatos de docentes (Ecuador y otros países) lo que manifiestan  
sobre la crisis de autoridad. Los docentes sobresalen en situaciones difíciles por la falta de  
autoridad, y más aún para labor educativa.  
La reflexión para ejercer en el aula de clases por “crisis” o “erosión” de la autoridad es una alerta  
para los profesores, directivos, padres y sociedad, pues, sigue latente en el escenario y las  
reformas educativas al parecer no están mostrando los resultados deseados ante esta crisis.  
La convivencia escolar requiere de la autoridad, misma, que se entiende que está en riesgo,  
parece que la educación se orienta desde el sentido de la comercialización y la competencia, una  
pugna por presentar los mejores programas educativas, con reformas lúdicas y de innovación-  
desde su perspectiva-, para ponerse frente a los cambios impuestos por la globalización, la  
pandemia, el avance tecnológico entre otros, sin embargo, se olvida la legitimidad del uso de la  
autoridad y la misma posibilidad de ejercerla en el ámbito educativo.  
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Conclusiones  
La reflexión de la autoridad en este artículo indica que el término mismo, se ha convertido en  
algo litigado y en una necesidad dialéctica. Por una parte, discurrir el concepto de autoridad  
conlleva a indagar en la autoridad en sí y, por otra parte, aclarar su etimología para evitar  
confundir con autoritarismo. Además, hablar de ciertas autoridades en Ecuador transita el lidiar  
con una serie de preguntas morales y éticas por las supuestas violaciones a la ley de funcionarios  
públicos, docentes, directores.  
Los resultados obtenidos de la investigación documental, teórica, describen a la autoridad más  
entendida por su pérdida que por su concepción de reconocimiento, transmisión, de engrandecer  
al otro, de escuchar atentamente con respeto a la libertad individual, razón por la cual los autores  
citados señalan a la autoridad en su concepción y la necesidad de su legitimación. En tanto que  
los docentes conciben que la autoridad se ha devaluado y necesita ser legitimada; los padres y  
alumnos reivindican que debe diferenciarse del autoritarismo, que impone y somete.  
Este artículo, se ha limitado a responder la legitimación de la autoridad, sin embargo, esto es sólo  
la primera piedra angular de un amplio debate, pero sobre todo de una amplia concientización del  
tipo de autoridad que los profesores deben ser. En nuestra opinión, la cuestión sigue siendo  
cómo apoyar a una autoridad que tiene en cuenta el papel de los profesores, los padres y los  
alumnos. Por nuestra parte, consideramos que la autoridad es la base sobre la que debe descansar  
cualquier escuela que desee funcionar de forma perdurable. En este sentido, el concepto de  
autoridad no puede separarse de la educación con el solo implemento de las innovaciones  
digitales. De hecho, ningún sistema educativo puede desarrollarse normalmente o alcanzar  
objetivos satisfactorios si no está estructurado tanto sobre la base del respeto a la autoridad  
(autocritas) como manteniendo de las normas disciplinarias que necesariamente deben prevalecer  
en las escuelas (potestas).  
Recomendaciones  
Es indispensable que los profesores puedan ejercer y transmitir su autoridad educativa (ser  
autoridad, tener autoridad y hacer autoridad), es decir, ejercer una autoridad basada en la  
confianza y el respeto, y no en el miedo (castigar la más mínima falta). Siendo así, la autoridad  
pedagógica/educativa necesaria en la educación porque permite el desarrollo de la capacidad del  
individuo para asumir el liderazgo y, por lo tanto, la autoridad debe surgir en el ámbito de la  
legitimidad y el reconocimiento.  
Desde esta perspectiva, la autoridad desempeña un papel fundamental. Por un lado, es el profesor  
que ama lo que sabe y quiere transmitirlo. Es conservador, en el sentido de que la cultura debe  
ser primero asimilada y luego transformada. Por otro lado, los niños construyen relaciones,  
forman una crítica y sólo después pueden y deben ser críticos. Se trata de recibir y, una vez  
asimilado, lo que nos enseñan, los estudiantes pueden aportar algo nuevo, pero el pensamiento  
crítico y la creatividad requieren un largo esfuerzo de asimilación, un proceso meta cognitivo y  
cognitivo.  
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La tarea de la educación debe ser la transmisión de conocimientos y la preparación de los niños,  
adolescentes y jóvenes para un mundo integro, solidario, respetuoso y común. Además, legitimar  
la autoridad del profesor en modo transversal en todo el proceso educativo.  
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