INNOVA Research Journal, ISSN 2477-9024  
Septiembre-Diciembre, 2019). Vol. 4, No.3 pp.131-144  
(
Correo: innova@uide.edu.ec  
Referencias para calificar espacios comunes en ciudades de zonas  
metropolitanas del valle de Toluca, México  
References for classifying common spaces in cities in metropolitan areas of the  
valley of Toluca, México  
Laura Teresa Gómez-Vera  
Verónica Zendejas-Santín  
Georgina Alicia García Luna-Villagrán  
Universidad Autónoma del Estado de México, México  
Fecha de recepción: 9 de abril del 2019 - Fecha de aceptación: 29 de julio del 2019  
Resumen: El propósito del presente trabajo fue definir y entender los criterios que inducen a la  
conformación de indicadores que permitan comprender las variables relativas al derecho de  
cohabitar espacios comunes en condiciones sostenibles. Esto como una referencia para calificar  
ciudades de zonas metropolitanas con base en las teorías de habitabilidad, competitividad urbana  
y nuevo urbanismo. En términos metodológicos, se analizaron los ejes de permeabilidad, de  
variedad, de robustez, de legibilidad y de riqueza. De estos se desprendieron las dimensiones  
sociales, económicas y ambientales en las que se clasificaron las categorías de medición. Resultan  
ser señales del crecimiento inclusivo y de los principios de habitabilidad a favor de la  
competitividad urbana. Las aportaciones de este estudio se reflejan en la interpretación de dichas  
categorías que encamina al diseño de indicadores para delimitar el significado y el desempeño de  
proyectos y políticas institucionales. De esta manera se trabaja a favor de la toma de decisiones de  
los colectivos para mejorar la calidad de vida en las ciudades de zonas metropolitanas del valle de  
Toluca, México.  
Palabras clave: gestión; espacios comunes; habitabilidad; sostenibilidad; indicadores  
Abstract: The goal of the present work was to define and understand the criteria that lead to the  
formation of indicators in order to understand the variables regarding the right to cohabit common  
spaces in sustainable conditions. This is a reference of qualifying cities in metropolitan areas based  
on the theories of habitability, urban competitiveness and new urbanism. In methodological terms,  
the axes of permeability, variety, robustness, legibility and richness were analyzed. These show  
the social, economic and environmental dimensions in which the categories of measurement were  
classified. All are signs of inclusive growth and principles of habitability in favor of urban  
competitiveness. The results of this study are reflected in the interpretation of those categories that  
suggests the design of indicators to delimit the meaning and performance of institutional projects  
and policies. This work is in favor of the decision making of the groups to improve the quality of  
life in the cities of metropolitan areas of the valley of Mexico.  
Key Words: management; common spaces; inhabitability; sustainability; indicators  
Esta obra se comparte bajo la licencia Creative Common Atribución-No Comercial 4.0 International (CC BY-NC 4.0)  
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Introducción  
La concentración de población que se ha manifestado en las ciudades medias del valle de  
Toluca, a raíz de la inestabilidad en el desempeño de las zonas rurales, ha provocado la  
expansión y la conurbación de la mancha urbana. En consecuencia se han formado nuevas zonas  
metropolitanas que muestran en su estructura ciertos obstáculos que impiden un buen desempeño  
social y productivo en los barrios o suburbios.  
En las próximas décadas, el crecimiento demográfico será en gran parte urbano. Cabe  
mencionar que para el año 2030 la República Mexicana pasará de contar de 384 ciudades a 961,  
en las que se concentrará 83.2% de la población. Muy probablemente será aquella población en  
condiciones de pobreza la que predominará (ONU-Habitat, 2016). Esta tendencia, junto con la  
falta de parámetros que ayuden entender su configuración, obstaculiza el desarrollo que es  
deseado en beneficio de los colectivos sociales.1  
Estudiar el significado y la apreciación que origina nexos en los espacios comunes de  
centros urbanos tiene que ver con la línea de generación y aplicación del conocimiento [LGAC]  
«Sistemas y modelos de gestión para la innovación de proyectos de inversión y del ordenamiento  
del hábitat y su entorno».2 En lo particular, es de interés exponer las bases teóricas que son  
necesarias para diseñar indicadores que permitan evaluar las dimensiones [social, económica y  
ambiental] que están implícitas en el estudio de las condiciones que hacen que las áreas  
comunitarias sean sostenibles. Al respecto, se observa la importancia de revisar los parámetros  
que hacen visible el carácter de reciprocidad social a fin de distinguir las cualidades de confort,  
de seguridad y de sanidad.  
Responder a ciertas pautas que hace que los proyectos de inversión revelen la pertinencia  
o no de las iniciativas institucionales tiene que ver con la definición de criterios en la esfera de la  
re-configuración de las ciudades. La caracterización de los relacionamientos que se suscitan en  
los suburbios es una opción para medir la mejora de las condiciones de inclusión y adaptación  
urbana.  
El esquema que se presenta en este trabajo se sustenta bajo la coherencia de los preceptos  
de habitabilidad, de competitividad y de nuevo urbanismo que sugieren una dimensión  
disciplinaria para estudiar el desempeño social y productivo de las ciudades de zonas  
metropolitanas.  
Fundamento teórico  
Habitabilidad: un principio a favor de la sustentabilidad  
La habitabilidad hace referencia a la dimensión del hábitat como el lugar donde habitan  
1
Desde la economía y la ecología, el término sostenible se refiere a algo “que se puede mantener durante largo  
tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente” (RAE, 2018: s/p).  
2
La LGCA mencionada pertenece al Cuerpo Académico «Gestión y Evaluación de Objetos de Diseño» que se  
encuentra registrada ante la Secretaría de Educación Pública desde diciembre del 2015, actualmente con el estatus  
En Consolidación.  
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los individuos con alguna satisfacción en lo cultural y lo territorial, y al habitar que refiere a  
costumbres sociales (Gordillo, 2015 en Alvarado, Adame y Sánchez, 2017). Landázuri y  
Mercado (2004, en: Moreno, 2008) definen el concepto de habitabilidad desde dos perspectivas:  
la habitabilidad interna o habitabilidad en el interior de la vivienda y la habitabilidad externa que  
se refiere al siguiente nivel sistémico o entorno urbano inmediato, en donde se involucra la  
accesibilidad a servicios y equipamientos. Por su parte, Alcalá (2007) lo refiere al espacio urbano  
como una condición habitacional donde la vivienda está integrada físicamente a la ciudad, con  
buena accesibilidad a servicios y equipamientos, rodeada de un espacio público de calidad  
(Moreno, 2008).  
Diversos autores se han propuesto estudiar la categoría de ‘cohabitar’ en zonas de uso  
público en ciudades metropolitanas desde los principios de la sustentabilidad. Esto como aquella  
condición en que se comparten espacios públicos habitables. La ONU-Habitat (2016, p. 4) señala,  
a través de los objetivos de Desarrollo Sostenible & la Iniciativa de Ciudades Prósperas3 en el  
numeral 11 “conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros,  
resilientes y sostenibles”, en cuyos indicadores se refiere a proporcionar acceso a transporte  
seguros, a redoblar esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del  
mundo, a proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y  
accesibles, y a apoyar los vínculos económicos, sociales y ambientales positivos entre las zonas  
urbanas, periurbanas y rurales fortaleciendo la planificación del desarrollo nacional y regional  
(
ONU-Habitat, 2016, p. 4).  
Desde la perspectiva del Estado mexicano se busca que las ciudades y los asentamientos  
humanos sean competitivos. Dicho escenario se manifiesta en la Agenda 2030 del Gobierno del  
Estado de México y en el Programa Sectorial de Desarrollo Social 2013-2018, vinculado con la  
meta nacional intitulada México Incluyente.4  
Los ejes fundamentales del hábitat buscan intensificar el bienestar cultural. Es indudable  
la dificultad que existe para aplicar estándares que permitan dimensionar en qué medida se  
cumple el derecho que tienen todos los ciudadanos de participar en la propiedad del territorio  
urbano dentro de parámetros democráticos, de justicia social y de condiciones ambientales  
sustentables, tal como se declara en la Carta Mundial del Derecho a la Ciudad5 (Foro Social de  
la Américas, Foro Mundial Urbano, Foro Social Mundial, 2012).  
3
4
http://unhabitat.org/downloads/es/mexico/cpil603/ODS_CPI.pdf  
Objetivo 2: “Construir un entorno digno que propicie el desarrollo a través de la mejora de los servicios básicos,  
la calidad y espacios de vivienda y la infraestructura social.” Objetivo 4: Construir una sociedad igualitaria donde  
exista acceso irrestricto al bienestar social mediante acciones que protejan el ejercicio de los derechos de todas las  
personas.” Objetivo 5: “Fortalecer la participación social para impulsar el desarrollo comunitario a través de  
esquemas de inclusión productiva y cohesión social” (SEDESOL, s/a: p. 43).  
5
Documento emitido por la ONU-Hábitat en el Foro Social de las Américas  Quito, 2004; Foro Mundial Urbano  
Barcelona, 2004; y Foro Social Mundial  Porto Alegre, 2005. El instrumento se fundamenta en tres ejes: El  
ejercicio de los derechos humanos que aseguran el bienestar colectivo de los habitantes y la producción y gestión  
social del hábitat; la gestión democrática de la ciudad, a través de la participación de la sociedad de forma directa y  
participativa, en el planeamiento y gobierno de las ciudades, fortaleciendo las administraciones públicas a escala  
local, así como las organizaciones sociales; y la función social de la propiedad y de la ciudad, siendo predominante  
el bien común sobre el derecho individual de propiedad, lo que implica el uso socialmente justo y ambientalmente  
sustentable del espacio urbano (Mathivet, 2009).  
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La habitabilidad es un principio que se ha construido a partir de políticas, regulaciones y  
normas institucionales que proveen marcos legales efectivos a favor de la calidad de vida urbana,  
cuya condición se interpreta analizando el sentido de la calidad ambiental, el sentido de bienestar  
y el sentido de la identidad cultural. Particularmente, la habitabilidad en las ciudades  
metropolitanas del valle de Toluca ha manifestado del año 1970 al 2015 un crecimiento  
exponencial con la inclusión de 22 municipios (GEM, s/a).  
Reconocer las directrices que el diseño en cualquiera de sus manifestaciones debe  
atender a favor de la configuración natural o artificial de los espacios comunes es relevante para  
monitorear y reportar lo necesario en función de la conexión funcional y simbólica del individuo  
con su medio. Pérez (1999, en: Moreno, 2008: p.51) lo refiere como las “condiciones óptimas  
que se conjugan y que determinan sensaciones de confort en lo biológico y psicosocial dentro del  
espacio donde el hombre habita y actúa”.  
Bently, Alcock, Murrain, McGlynn y Smith (2008) exponen, en su estudio responsive  
environments, que los entornos exitosos y aceptados por los usuarios tienen que ver con los  
principios de permeabilidad, variedad, legibilidad, robustez y riqueza. Junto con estos también  
hacen referencia tanto el grado en el que los usuarios ponen su propio sello en un determinado  
lugar [personalización] como la apariencia del espacio que hace que la gente sea consciente de  
las características que presenta el sitio [apropiación].  
La interconexión de esos principios deriva en otros factores, por ejemplo en la calidad de  
la habitabilidad urbana cuando los individuos concretan la relación con sus espacios a partir del  
reconocimiento del universo simbólico, funcional y estético. Segovia (2007) expone que es a  
través de la intensidad de las relaciones sociales cuando se facilita la capacidad de acoger y  
mezclar distintos grupos y comportamientos. Lynch (1960) añade que los lugares dejan de ser  
vistos sólo como entidades funcionales cuando pasan a ser elementos para formar identidades.  
De acuerdo con Pérez, dichas identidades están íntimamente vinculadas al grado de satisfacción  
de los servicios y a la percepción del espacio habitable como sano, seguro y grato visualmente  
(Pérez, 1999 en: Moreno, 2008).  
Competitividad urbana: señales a favor del crecimiento inclusivo  
La palabra competir se origina de la expresión latina cum petere que significa «buscar  
juntos» comprometiendo al otro que también existe e interviene (RAE, 2018). A la par de esta  
expresión, la competitividad se circunscribe entre las exigencias impuestas por el desarrollo  
tecnológico y la capacidad global. Lo que hace entonces posible mantener escenarios sostenibles  
es el crecimiento inclusivo y el valor de los recursos materiales tanto tangibles como aquellos  
intangibles. Estos últimos se identifican como capital humano [know how, capacidades y  
experiencia técnicas], capital relacional [conexiones, fidelidad y participación con el exterior] y  
capital estructural [sistemas, políticas, valores culturales, investigación y desarrollo].  
La competitividad urbana en ciudades semi diversificadas y diversificadas se enfoca a  
partir de argumentos económicos y estratégicos que son subordinados a las condiciones que la  
evolución demográfica origina (Cabrero, Orihuela y Zincardi, 2009). Particularmente la entidad  
mexiquense, en el 2015 albergaba más de 16 millones de habitantes con una densidad promedio  
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de 724 habitantes por kilómetro cuadrado; de esa población 73.3% presenta al menos una  
carencia social (INEGI, 2014) en donde es evidente, de acuerdo con Quiróz, Salgado y Miranda  
(2012: p. 8), “una alta concentración de población y de actividades económicas”, a diferencia de  
la “zona sur-sureste donde la carencia de infraestructura y servicios limita su desarrollo”.  
Los asuntos de tipo económico se identifican con “factores de producción,  
infraestructura, localización y amenidades” y los argumentos estratégicos se observan mediante  
elementos ligados a la política pública, estrategia urbana, cooperación entre los sectores público  
y privado y diseño institucional.” (Cabrero, Orihuela y Zincardi, 2009: s/p). Ambos casos afectan  
al crecimiento inclusivo y provocan todo tipo de inconvenientes socio cultural en el desempeño  
de la estructura tradicional de barrios, toda vez que la identidad de las ciudades representa un  
símbolo de resguardo y de asociación de intereses nacionales e individuales.  
En la relación social del hábitat es pertinente entender aquellas expresiones que la  
diversidad de sus colectivos urbanos provoca en los escenarios donde lo circundante debe tener  
un absoluto sentido de pertenencia. Esto tiene injerencia en las escalas de confort y prosperidad,  
de salud ambiental y de seguridad ciudadana que al reservarse a otros ejercicios se limita las  
respuestas socio-culturales resilientes. Es importante entonces que se reconozcan los efectos y  
significaciones que los espacios comunes suscitan en los usuarios bajo algunos preceptos como  
la libertad, la equidad, la solidaridad, la dignidad y la justicia social.  
Nuevo urbanismo: apuntes a favor del espacio común  
Tal como lo define Schteingart (1989) existen una serie de mecanismos y actores sociales  
que intervienen constantemente en el medio edificado y van modificando su comportamiento y  
sus formas de producción que afectan el entorno urbano. Se entiende que la configuración de las  
ciudades, como el lugar donde el hombre establece las relaciones que dan sentido a los patrones  
en el espacio y la espacialidad que genera su hábitat (De Hoyos, 2010) es el resultado de la suma  
de conexiones que la población realiza en un territorio.  
El Nuevo Urbanismo se originó en la década de los 90 como una manera de planear las  
ciudades desde el punto de vista sustentable en lo referente a aspectos urbanos (Hernández,  
2
008). Es un concepto que refiere al estudio de la peatonización en las ciudades, a la  
conectividad urbana, a la diversidad del uso del suelo, a la diversidad en materia de vivienda, a  
la calidad en arquitectura y diseño urbano, a la estructura tradicional de barrios y colonias, y al  
incremento en la densidad urbana. Factores que están en estrecha relación con la competitividad  
urbana y con fenómenos sociales vinculados con el hábitat.  
Desde el 2008, la Comisión para la Cooperación Ambiental lo reconoce como una  
arquitectura que en sus prácticas utiliza procesos y materiales que minimizan la huella de  
carbono demandando soluciones que impactan desde la planeación y la intervención del sitio –  
integrando el di